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Conocer el IslamLa Fitna y el surgimiento de la Shía
Mª Pilar Zaldívar (Jan 03, 2008) Conocer el Islam

Como quedó anunciado en el artículo anterior, el periodo de los “Califas perfectos” terminó violentamente. El penúltimo de ellos, Uthman, que pertenecía a la rama de los Omeya, murió en extrañas circunstancias. Algunos musulmanes, viendo que este fallecimiento había beneficiado claramente a Ali (quien había ocupado el trono sucediendo al anterior califa), le pidieron que demostrara que él no había asesinado a Uthman. Ali fue incapaz de presentar pruebas que apoyaran su inocencia y el conflicto degeneró en guerra civil (“fitna”) entre los partidarios del difunto y los del nuevo califa.

Los seguidores de Ali eran llamados en árabe “shia Ali”, que quiere decir “El partido de Ali”. De aquí viene el nombre de shiíes o chiítas con el que se les conoce en la actualidad.

Muawiya ibn Abi Sufyan, gobernador de Siria y miembro de la familia Omeya, fue quien encabezó la oposición a Ali. Se enfrentaron en varias batallas. La definitiva fue la de Siffin. Las tropas alíes parecían estar a punto de vencer, cuando los combatientes Omeya clavaron páginas del Corán en la punta de sus lanzas pidiendo así que el asunto se dirimiera por medio de un arbitraje y no por las armas.

Ali aceptó. Algunos de sus seguidores eran partidarios de luchar hasta el final y por este motivo abandonaron “El partido de Ali”. Son los llamados “jariyíes”, es decir, “los que salieron” de la facción de Ali. El árbitro dio la razón a Muawiyya quien, al año siguiente, se proclamó califa. Sus seguidores se hicieron llamar “sunníes”, es decir, seguidores de la tradición o “sunna”.

Ali murió asesinado por un jariyí. Sus descendientes nunca aceptaron la legitimidad del califato omeya y siguieron postulándose como sucesores del verdadero califa. Estos acontecimientos fueron fundamentales en la historia del islam porque crearon tres grupos diferenciados (en principio, sólo por cuestiones dinásticas) que, con el tiempo, crearían doctrinas diferentes y modos distintos de vivir la misma fe: los sunníes, los chiíes y los jariyíes.

En la actualidad, casi un noventa por ciento de los musulmanes son sunníes, en torno al nueve por ciento chiíes y el resto son jariyíes o pertenecen a otros grupos minoritarios. El gran número de sunníes hace que en ocasiones los medios occidentales se refieran a ellos como los “ortodoxos”, sin embargo los creyentes musulmanes no piensan que sus ideas sean más ciertas que las de los demás, sino que, simplemente, son diferentes. En el islam no se puede hablar de ortodoxia y heterodoxia.

  
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