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Conocer el IslamLos pilares del Islam I
Mª Pilar Zaldívar (Oct 11, 2007) Conocer el Islam
Los cinco pilares son las obligaciones mínimas que el creyente debe respetar. En general, el islam es muy elástico a la hora de obligar al musulmán. Así, por ejemplo, la profesión de fe es obligatoria pero, en caso de que peligre la vida del fiel, de su familia o sus bienes, el musulmán puede fingir no serlo siempre que en su interior mantenga su fe.

El ayuno es obligatorio pero los ancianos, los enfermos, las mujeres embarazadas... están exentos, sólo en caso de que cesara la enfermedad o la causa que impidió cumplir el precepto el creyente tiene la obligación de cumplirlo. Y así ocurre con todas las obligaciones del musulmán.
En general, podemos decir que el fiel está obligado a cumplir con el precepto salvo en aquellas circunstancias en las que le sea imposible. Y, cuando la imposibilidad cese (si es que cesa), el creyente debe cumplir lo que no hizo.

Voy a analizar uno por uno los cinco pilares, pero el contenido es extenso y abarcará varios artículos. Empezaré por el primero de ellos:

1.- LA PROFESIÓN DE FE
La primera y más importante obligación del musulmán es proclamar y creer que “no hay más dios que Dios y que Mahoma es su enviado”.
Esto supone afirmar el principio básico de la unidad y la unicidad divina (“tawhid”). El musulmán concibe a Dios como algo absolutamente único, por eso, desde su punto de vista, la Trinidad de los cristianos es percibida como un politeísmo.

La existencia de Dios es supuesta “a priori”, no necesita ningún tipo de demostración. Dios es, en expresión del profesor Lomba, “lo otro del mundo” . Él es el Ser Creador que dio origen a todo lo creado, está fuera del mundo pero éste sigue dependiendo absolutamente de Él.
Dios es el gran misterio, el gran desconocido, su esencia es tal que el hombre es incapaz de aprehenderla. Es tan ajeno a lo mundano que es imposible que tenga un hijo y más imposible aún es que Él mismo se encarne, porque entre Él y el mundo material existe un abismo ontológico insalvable. Por eso, para los musulmanes, Dios no se hace carne, sino Palabra y de ahí la importancia que adquieren la lengua y la caligrafía árabe en la expresión artística.

Este gran desconocimiento por parte del hombre acerca de la esencia divina es en buena medida responsable de la ausencia de representaciones figurativas en el arte islámico: tratar de capturar a Dios sobre un lienzo o de esculpirlo sobre una piedra es una manera de trivializarlo.

La segunda parte de la fórmula citada al principio (“Mahoma es su enviado”) hace referencia al Profeta, presentándolo como un hombre elegido por Dios para transmitir su mensaje, pero lejano a la naturaleza divina.

Así pues, la profesión de fe resume en muy pocas palabras la esencia del islam. Por eso mismo, para proclamar públicamente que una persona se ha convertido, ha de pronunciarla ante un notario y dos testigos. No obstante, este rito no es obligatorio en todos los casos ya que, aunque no lo proclame públicamente, se considera que todo hijo de un musulmán es también musulmán y que, por lo tanto, reconoce esta gran verdad.

  
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