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CineCríticas de los estrenos de cine del 23 de enero de 2015
Fuente Cope (Jan 24, 2015) Cine
Calificación y breve comentario de todos los estrenos de cine de esta semana por Jerónimo José Martín.

INTO THE WOODS ** (5,5)

Director: Rob Marshall. Intérpretes: Anna Kendrick, Chris Pine, Johnny Depp, Emily Blunt, Meryl Streep, Billy Magnussen, Christine Baranski, James Corden, Lilla Crawford, MacKenzie Mauzy, Lucy Punch, Tammy Blanchard, Daniel Huttlestone, Tracey Ullman. Guion: James Lapine, basado en el musical de Stephen Sondheim y James Lapine. Musical de fantasía. 124 min. Jóvenes.

En un reino imaginario, un panadero y su esposa viven una aventura singular en un siniestro bosque después de que una bruja les proponga hacer realidad sus deseos más íntimos a cambio de ciertos objetos con poderes mágicos. Su camino se cruzará con el de Cenicienta, Caperucita Roja, Jack el de las habichuelas mágicas, Rapunzel y otros personajes de diversos cuentos de hadas de los Hermanos Grimm.

Decepciona bastante esta película del estadounidense Rob Marshall (‘Chicago’, ‘Memorias de una geisha’, ‘Nine’, ‘Piratas del Caribe. En mareas misteriosas’), que adapta a la gran pantalla el famoso musical teatral de Stephen Sondheim (música) y James Lapine (letras), estrenado en 1987. Todos sus actores son de primera fila y dan la talla como cantantes en los números musicales. Por su parte, Marshall asienta y mueve bien la cámara por los apabullantes decorados en los que ha rodado. Incluso, funciona bien el cóctel de géneros —fantasía, melodrama, comedia disparatada, terror…— que propone el guion.

Sin embargo, sólo tres o cuatro canciones y coreografías resultan verdaderamente memorables: ‘Prólogo: Into the Woods’, ‘Agony’, ‘Stay With Me’, ‘No One Is Alone’... Y, a pesar de los esfuerzos citados, acaban pesando como una losa la ambientación excesivamente teatral, el tono declamativo de las interpretaciones, el caótico desarrollo narrativo y, sobre todo, la superficialidad de los conflictos dramáticos y morales planteados, que desmitifican el romántico idealismo de los mejores cuentos de hadas y tontean más de la cuenta con el relativismo hedonista dominante en las sociedades occidentales. Un defecto heredado de la obra teatral de Sondheim y Lapine, y que también lastra otros musicales de ambos, como ‘Sweeney Todd’ o ‘Passion’. Por eso resultan excesivos los premios que ha recibido el filme y sus tres candidaturas a los Oscar: mejor actriz de reparto (Meryl Streep), dirección artística (Dennis Gassner y Anna Pinnock) y vestuario (Colleen Atwood). J. J. M.

LA CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO (Im Labyrinth des Schweigens) *** (7)

Director: Giulio Ricciarelli. Intérpretes: Alexander Fehling, André Szymanski, Friederike Becht, Johannes Krisch, Hansi Jochmann, Johann von Bülow, Robert Hunger-Bühler, Lukas Miko, Gert Voss, Lisa Martinek. Guion: Elisabeth Bartel y Giulio Ricciarelli. Drama. 125 min. Jóvenes.

Afincado en Alemania desde hace años, el actor milanés Giulio Ricciarelli debuta como director y guionista de largometrajes con esta brillante recreación de la historia real del alemán Johann Radmann. En el Frankfurt de 1958, Radmann era un fiscal joven e idealista, al que sólo asignaban infracciones de tráfico. Pero entonces conoció al periodista judío Thomas Gnielka, que le desveló las atrocidades cometidas en Auschwitz durante la II Guerra Mundial y le facilitó espeluznantes testimonios cara a cara de numerosos supervivientes del dantesco campo de concentración. Entonces, Radmann intentó juzgar a varios ex oficiales y soldados de las SS implicados en aquellos hechos. Pero su laboriosa indagación fue sistemáticamente obstaculizada, y despertó numerosos recelos, también entre su propia familia.

El sólido guion de Ricciarelli y Elisabeth Bartel evita los efectismos y dosifica las diversas intrigas, consolidando así los afilados dilemas morales de los personajes, sobre todo del joven fiscal protagonista, que desconocía —seguramente como muchos alemanes— la verdadera magnitud del Holocausto, así como la indignante pasividad de la mayoría de sus gobernantes para perseguir a sus artífices y ejecutores. Además, la historia nunca pierde un tono ponderado y sereno, aunque a veces ese equilibrio se apoya demasiado en la supuesta ingenuidad del fiscal Radmann. En cualquier caso, Alexander Fehling se luce, el resto del reparto le apoya eficazmente y la clásica puesta en escena de Ricciarelli cautiva al espectador, también por su esmerado envoltorio ambiental, fotográfico y musical. J. J. M.

‘71 **** (7,5)

Director: Yann Demange. Intérpretes: Jack O’Connell, Paul Anderson, Richard Dormer, Sam Reid, Sean Harris, Charlie Murphy, David Wilmot, Sam Hazeldine. Guion: Gregory Burke. Thriller. 99 min. Jóvenes-adultos.

Tras una dilatada carrera televisiva y dirigir varios cortos, el inglés Yann Demange debuta brillantemente en el largometraje para el cine con esta angustiosa recreación histórica, que ganó, entre otros muchos galardones y nominaciones, el Premio del Jurado Ecuménico en la Berlinale 2014. Se trata de un intensísimo thriller político-social, que recuerda por su sólido hiperrealismo a películas como ‘En el nombre del padre’, del dublinés Jim Sheridan, o ‘Bloody Sunday’, del inglés Paul Greengrass.

Belfast, 1971, en plena guerra callejera entre protestantes y católicos. Durante su primera misión, un joven soldado inglés es abandonado accidentalmente por su unidad durante unos disturbios. Incapaz de distinguir entre amigos y enemigos, y cada vez más desconfiado de sus propios compañeros, el inexperto recluta intentará sobrevivir toda la noche y encontrar el camino de vuelta a su base a través de un paisaje urbano desconcertante, enrarecido y mortalmente peligroso.

Lo que más impacta de esta película es la cercanía con que sigue a la acción y la eficacísima sobriedad con que Demange resuelve todas las situaciones. Eso, desplegado con un tempo ágil e introspectivo a la vez, sumerge al espectador en la agitada Belfast de 1971, un año especialmente cruento. Estas cualidades narrativas se refuerzan con unas interpretaciones muy veraces —sobre todo de Jack O’Connell, el protagonista de ‘Invencible’—, que reflejan nítidamente los elogiables esfuerzos del guion por calar en las almas de los personajes sin caer en las trampas del maniqueísmo, el efectismo emocional o la manipulación ideológica.

En este sentido, Demange se muestra ponderado en su reparto de elogios y críticas a uno y otro bando, logrando así su propósito de mostrar el sinsentido de la violencia como medio para defender las propias convicciones, sean políticas, religiosas, sociales o futbolísticas. Pues esa violencia engendra más violencia, hace perder el sentido de la dignidad de cada vida humana, y enquista en las personas, grupos y países un odio irracional, muy difícil de erradicar, entre otras cosas porque acaba siendo de todos contra todos. J. J. M.

AUTÓMATA *** (6)

Director: Gabe Ibáñez. Intérpretes: Antonio Banderas, Dylan McDermott, Melanie Griffith, Birgitte Hjort Sørensen, Robert Forster, Tim McInnerny, Andy Nyman, David Ryall, Javier Bardem. Guion: Gabe Ibáñez, Igor Legarreta Gómez y Javier Sánchez Donate. Ciencia-ficción. 110 min. Jóvenes.

Tres años después del relativo éxito de crítica y público de ‘Eva’, la notable película futurista del barcelonés Kike Maíllo, se estrena ‘Autómata’, otra ambiciosa producción española sobre robots, impulsada y protagonizada por Antonio Banderas, y segundo filme como director del madrileño Gabe Ibáñez (‘Hierro’), conocido sobre todo como supervisor de efectos visuales. A pesar de que no está teniendo buenas críticas, es candidata a cuatro Premios Goya: mejor fotografía (Alejandro Martínez), dirección artística (Patrick Salvador), vestuario (Armaveni Stoyanova) y sonido (Gabriel Gutiérrez).

En 2044, la Tierra ha sido diezmada por una creciente desertización, que ha reducido la población mundial a 12 millones de habitantes. Jacq, agente de seguros de una poderosa empresa de robótica, debe investigar varios casos de autómatas que supuestamente han trasgredido sus dos protocolos de seguridad; no hacer daño a ningún ser humano y no automodificarse. Su indagación le lleva a sacar a la luz inquietantes secretos.

Ciertamente, el distópico y apocalíptico futuro que muestra esta película no resulta original, pues bebe de las novelas de Isaac Asimov y de películas como ‘2001, una odisea del espacio’, ‘Blade Runner’, ‘Gattaca’, ‘A.I. Inteligencia Artificial’, ‘Her’ y tantas otras. Tampoco las interpretaciones son impecables, ni deparan sorpresa alguna. De hecho, a veces dejan en evidencia ciertos tópicos y arritmias del guion, así como alguna escena de acción manifiestamente mejorable.

Sin embargo, el conjunto es vistoso por sus modestos pero imaginativos diseños y efectos visuales, resulta suficientemente entretenido, y arranca vigorosos jirones de emoción a través de su positiva visión de la maternidad y el matrimonio, y de la sugestiva humanización de los rebeldes robots antisistema. Además, Gabe Ibañez planifica muy bien, saca partido al notable equipo técnico con que ha contado y no carga la mano en los pasajes más sórdidos y violentos de la historia. J. J. M.

NO LLORES, VUELA (Aloft) *** (6)

Directora y guionista: Claudia Llosa. Intérpretes: Jennifer Connelly, Cillian Murphy, Mélanie Laurent, William Shimell, Zen McGrath, Winta McGrath, Oona Chaplin, Peter McRobbie. Drama. 112 min. Jóvenes-adultos.

En un perdido y helado paraje del Norte de Canadá, un trágico accidente traumatiza y distancia a una madre y a su hijo preadolescente. Veinte años después, ella es una artista famosa y una renombrada curandera, que vive alejada de la civilización, mientras que él se ha convertido en un apreciado cetrero, aunque sigue marcado por esa doble ausencia paterna y materna. Un día, una joven periodista francófona propicia un encuentro entre ambos.

Sobrina lejana del premio Nobel Mario Vargas Llosa, la peruana Claudia Llosa (‘Madeinusa’, ‘La teta asustada’) confirma sus cualidades y limitaciones en este su tercer largometraje como directora, una coproducción hispano-canadiense-francesa, rodada en inglés y francés, y con un notable reparto internacional. Se trata de un afilado melodrama familiar que goza de una sensacional dirección de actores —causa del vibrante duelo interpretativo entre Jennifer Connelly, Cillian Murphy y Mélanie Laurent— y de una abrumadora puesta en escena realista, aunque a ratos muy poética, donde la desolación de los infinitos parajes helados se convierte en símbolo poderoso de las almas magulladas de los protagonistas. En este sentido, ayudan mucho la nerviosa planificación de Llosa —casi siempre cámara en mano—, así como el fragmentado montaje de Guille de la Cal, la bellísima fotografía de Nicolas Bolduc y la música minimalista de Michael Brook.

Sin embargo, ‘No llores, vuela’ se queda a ras de suelo en intensidad emocional, quizás por culpa de su críptico acercamiento al sentido del sufrimiento, más New Age que verdaderamente religioso, aunque ciertamente abierto a una visión trascendente del ser humano. Esta carencia extrema algunas reacciones de los personajes, alejándolos así del espectador y debilitando la profunda conmoción interior que deberían provocar sus tremendos conflictos dramáticos y morales. Terrence Malick —seguramente un referente fílmico de Claudia Llosa— trató mucho mejor en ‘El árbol de la vida’ esos mismos grandes temas: la enfermedad grave, la infancia infeliz, la pérdida de un ser querido, la fe probada, la maternidad herida… J. J. M.

La reconstrucción *** (6)

Director: Juan Taratuto. Intérpretes: Diego Peretti, Alfredo Casero, Claudia Fontán, Sandra Villani, Jorge Prado. Guion: Juan Taratuto y Diego Peretti. Drama. 93 min. Jóvenes-adultos.

Eduardo es un obsesivo y eficiente trabajador de la industria argentina del petróleo, desconectado de cualquier tipo de emoción. Parece haber archivado su historia en uno de los cuartos de la casa que habita en Río Grande. Su solitaria rutina se ve alterada cuando es convocado a trasladarse hasta Ushuaia por unos pocos días. El viaje y el reencuentro con un viejo amigo y su familia lo ponen a prueba, y hacen que algo en él se activa permitiéndole reconstruir su pasado, su presente y quizá su futuro.

Su ritmo monótono y la cierta inexpresividad de sus interpretaciones limita el valor de este afilado melodrama del bonaerense Juan Taratuto (‘No sos vos, soy yo’, ‘¿Quién dice que es fácil?’, ‘Un novio para mi mujer’). De todas formas, resulta interesante en su acercamiento a los traumas que genera la muerte de un ser querido, positivo en la evolución dramática y ética de sus personajes, y vigoroso en su aprovechamiento de los áridos y bellos parajes de la Patagonia argentina. Quizás por eso ganó el Premio FIPRESCI en la Seminci de Valladolid 2013 y el Premio al mejor actor (Diego Peretti) en el Festival de La Habana 2013. J. J. M.

REDIRECTED * (3)

Director: Emilis Velyvis. Intérpretes: Vinnie Jones, Scot Williams, Gil Darnell, Oliver Jackson, Anthony Strachan, Andrius Ziurauskas, Vytautas Sapranauskas, Artur Smolyaninov. Guion: Jonas Banys y Emilis Velyvis. Comedia. 115 min. Adultos.

Tres amigotes ingleses involucran sin que él lo sepa a un cuarto —miembro de la Guardia Real— en el robo a un violento mafioso. Y, en su intento de fugarse a Malasia, los cuatro se quedan colgados en Lituania. Allí tendrán que lidiar con las diferencias idiomáticas y culturales, y enfrentarse con un gran número de criminales, prostitutas, policías corruptos y cerveza barata. Todo ello, intentado conservar su amistad.

Insoportable híbrido de la saga ‘Resacón’, el desparrame ‘Borat’ y los filmes policíacos del inglés Guy Ritchie, como ‘Lock & Stock’, ‘Snatch: cerdos y diamantes’ o ‘Revólver’. En ella, los ¿guionistas?, el ¿director? y los ¿actores? se limitan a desarrollar sin orden ni concierto una violentísima, zafia, obscena, escatológica, irreverente y estúpida sucesión de gracias sin gracia, que apela a todos y cada uno de los tópicos sobre los ingleses, los lituanos y los rusos. En fin, un petardo, que conviene olvidar cuanto antes para evitar el deterioro de la propia salud mental. J. J. M.

Camino a la escuela (Sur le chemin de l’école) **** (8)

Director: Pascal Plisson. Guion: Marie-Claire Javoy y Pascal Plisson. Intervienen: Noura Azzagagh, Zahira Badi, Carlito, Zineb Elkabi, Emmanuel J. Esther, Gabriel J. Esther, Micaela, Jackson Saikong, Salome Sailong. Documental. 75 min. Jóvenes.

Este sensacional documental sigue los pasos de diversos niños de los cuatro puntos cardinales, para los que asistir a la escuela es una verdadera odisea, no exenta de peligros de todo tipo. Jackson, de 10 años, debe recorrer quince kilómetros en dos horas, con su hermanita Salomé, sorteando a los susceptibles elefantes de la sabana de Kenia. Los dos hermanos pequeños de Samuel, de 11 años, parapléjico en Bengala, India, invierten una hora y quince minutos en empujar y arrastrar su destartalada silla de ruedas por los accidentados cuatro kilómetros que los separan de su colegio. En Marruecos, Zahira, de 12 años, recorre con sus dos mejores amigas veintidós kilómetros durante cuatro horas por los abruptos caminos de las montañas del Atlas donde viven. Y, finalmente, Carlitos, con su hermanita en la grupa, cabalga durante una hora y media por la Patagonia argentina para recorrer los dieciocho kilómetros que lo separan de la escuela.

De su primer a su último encuadre resulta luminosa y conmovedora esta película del francés Pascal Plisson (‘Massai - Les guerriers de la pluie’, ‘Les mystères de Clipperton’), Premio César 2013 al mejor documental. Además de una sustancial y variada puesta en escena —en las que fluyen el drama, el humor, la intriga, la aventuras…—, ‘Camino a la escuela’ goza de una preciosa fotografía del propio Plisson y Simon Watel —que sacan brillos insospechados a los impresionantes paisajes que ruedan—, y de una sugestiva partitura de Laurent Ferlet, en la que se integran sutilmente los ritmos étnicos de cada cultura. Pero lo que de verdad cautiva al espectador es la inocente y arrebatadora veracidad que transmiten esos niños, cuyas ansias de aprender les llevan a hacer acciones verdaderamente heroicas con la mayor naturalidad y alegría. En este sentido, Plisson subraya acertadamente la importancia que tienen en esa actitud positiva de los chavales el cariño que gozan en sus familias y su sincera religiosidad, que manifiestan también con una sencillez encantadora.

En fin, un documental gozoso, de los que te reconcilian con el ser humano, y de los que te permiten seguir creyendo en el inmenso poder transformador de la educación en las virtudes, en el espíritu de sacrificio, en el cariño familiar, en la solidaridad, en el bien común, en el amor a Dios… Valores, por cierto, muy a contracorriente del permisivo individualismo hedonista, complaciente, apático y degradante, que se pretende imponer en tantos países occidentales. J. J. M.

  
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