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BalonmanoLuis Torres, voz y alma de la fiesta
Redacción (NJ) (Jan 19, 2015) Balonmano
Es el director de orquesta de los sentimientos y las pasiones que envuelven los partidos de este Mundial de balonmano. Es el pinchadiscos que hace que retumben las energías en las palmas de los aficionados. Es el maestro de ceremonias de los ánimos que hacen vibrar al pabellón. Es Luis Torres, voz y alma de la fiesta en Qatar.

Habla once idiomas y se defiende en otros tres o cuatro. Se lo exige el trabajo, pero se motiva él. «Aprendí griego en cinco meses porque quería ser el animador en los Juegos de Atenas. Hasta la Reina Sofía pensó que era griego». Nacido en Puertollano, se siente de Tenerife, de Los Cristianos, pero tiene una parte del cuerpo de cada país que ha recorrido animando acontecimientos deportivos de medio mundo. Baloncesto, balonmano, natación, fútbol, atletismo, judo. No dice que no a ningún deporte, y a ningún idioma. «Quiero mejorar en ruso, hebreo, persa. No hay idiomas difíciles, yo casi suspendí griego clásico en el colegio. Tienes que estar motivado para hacerlo, aunque seas autodidacta como es mi caso».

Siempre tuvo claro que quería saber idiomas y viajar. Comenzó a sacar la emoción del deporte a través de un micrófono por el año 97, con el voley playa. Ya no ha parado ni tiene intención de hacerlo. «Yo no tengo un día que diga 'hoy no me apetece'. Yo soy así. Y si consigo que alguien descubra un deporte o que un niño se apunte a jugar por lo que ha vivido en un partido que he comentado yo me puedo sentir orgulloso». Dice que la clave no está en los idiomas, sino en la capacidad de transmitir. En Doha es capaz de hacer que un pabellón casi vacío se llene con su voz. Es capaz de hacer que te bailen solos los pies aunque no quieras. Es capaz de sacarte un aplauso más cuando ya las palmas están rojas. «Es un show, por supuesto, pero tambien hay gente que viene por primera vez a ver un partido de cualquier deporte y quiero que se lleve información de dónde se juega, qué campeones olímpicos hay».

«Te tiene que gustar, tienes que tener conocimientos de idiomas, aunque no sea al cien por cien y tienes que saber transmitir, comunicar, aportar energía. Hay gente que sabe más el idioma que yo, pero les falla eso». A Torres no le falla la adrenalina ni el trabajo, pues desde que terminó el Mundial de baloncesto de España en septiembre, solo ha estado en cas diez días. «El resto he estado en Asia, cada semana en un evento diferente».

Su conocimiento de los idiomas y su pasión por el deporte lo han llevado a visitar 136 países de los que siempre aprende y se lleva lecciones. «He ido conociendo mucha gente que comparte mi idea de ayudar a través del deporte. Los viajes y la vida en las ciudades me ha aportado muchos puntos de vista diferentes. A mí nadie me puede venir con conflictos de Palestina e Israel porque yo voy allí y lo vivo. Soy un privilegiado por tener una visión más amplia que la mayoría de la gente que opina sin haber estado en el sitio, solo por lo que dicen los medios. Me enriquece mucho».

Inglés, francés, italiano, portugués, alemán, sueco, holandés, griego, estonio. Algo de ruso. «Pienso en todos. Y tengo acento canario», bromea. Pero se pone muy serio cuando habla de sus vacaciones, que dedica a trabajar con Comités Olímpicos y Federaciones para mejorar la vida de la gente con el deporte. «Tengo terapias para niños autistas o también trabajo mucho en zonas de conflicto. Tengo contactos en Oriente Medio. Trabajo en Irán para promover el judo femenino y en Palestina, para fomentar el deporte. Elos saben que trabajo con el otro, pero en el deporte no hay fronteras ni enemigos».

De su conocimiento profundo de las emociones en el juego, Torres ha aprendido que el deporte construye puentes. Por el momento, saca lo mejor de los aficionados al balonmano en cada partido la transforma en una experiencia única con su voz, con la elección de la música y con la alegría que transmite. «Soy consciente de que hay mucha gente que se puede divertir y también sentir inspirada por lo que ve. No se trata de que se conviertan en campeones olímpicos, sino en que practiquen el deporte con el que encontrarán valores muy positivos. El deporte no es solo para competición».

En Doha le gustaría volver a cantar el oro para España, como ya lo hiciera en Barcelona. «Es solo ese día y en ese momento. Es imposible que se pueda repetir, es un momento único. Y si no es para España, algún país emergente en balonmano. Sería muy bueno para todos».

  
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