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Historia SagradaVuelta de Moisés a Egipto
Ángel de Miguel (Mar 09, 2009) Historia Sagrada
Moisés regresó a casa de su suegro Jetró y le dijo: “Permíteme volver a mis hermanos de Egipto para ver si aún viven.” Jetró respondió a Moisés: “Vete en paz.” Dios le dijo a Moisés en Madián: “Anda vuelve a Egipto, pues han muerto todos los que te buscaban para matarte.” Moisés tomó a su mujer y a su hijo, los montó en el asno y volvió al país de Egipto. Moisés tomó también el cayado de Dios en su mano. Dios dijo a Moisés: “Cuando vuelvas a Egipto, harás delante del faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano. Yo endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo. Y dirás al faraón: asó dice Dios: “Mi primogénito es Israel. Por eso, Yo te digo: `Deja salir a mi hijo para que me de culto. Si te niegas a dejarle salir, yo daré muerte a tu hijo primogénito.”

Dios dijo a Aarón:”Vete al desierto al encuentro de Moisés.” Él fue y lo encontró en el monte de Dios y lo besó. Moisés contó a Aarón todo lo que Dios le había encomendado y todos los prodigios que le había mandado hacer. Moisés y Aarón fueron y reunieron a todos los ancianos de los israelitas. Aarón refirió todas las palabras que Dios había dicha a Moisés y realizó los prodigios ante el pueblo. El pueblo creyó, y al oír que Dios había visitado a los israelitas y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.

Después Moisés y Aarón se presentaron al faraón y le dijeron: “Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Deja salir a mi pueblo para que celebre fiesta en mi honor en el desierto.” Respondió el faraón: “¿Quién es Yahvé para que yo deba hacerle caso, dejando salir a Israel? No conozco a Yahvé y no dejaré salir a Israel. ”Ellos dijeron: “El Dios de los hebreos se nos ha aparecido; permite pues, que hagamos un viaje de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a Yahvé nuestro Dios, si no nos castigará con peste o espada.” El rey de Egipto les replicó: “Moisés y Aarón, ¿por qué queréis apartar al pueblo de sus trabajos? Volved a vuestros trabajos.” Y añadió el faraón: “Ahora que son mas numerosos que los nativos del país, ¿queréis que interrumpan sus trabajos?”

Aquel día el faraón ordenó a los capataces y a los inspectores: “No proveáis, como hasta ahora, de paja al pueblo para hacer ladrillo; que vayan ellos mismos a recogerla. Pero que hagan la misma cantidad de ladrillos que hacían antes, sin disminuir nada. Son unos perezosos. Por eso andan diciendo: Vamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios. Abrumadlos de trabajo para que estén ocupados y no hagan caso de palabras mentirosas.”

Salieron losa capataces y los inspectores y dijeron al pueblo: “Así dice el faraón: No os daré ya mas paja; id vosotros mismos a recogerla donde podáis; pero no disminuirá en nada vuestra tarea.” El pueblo se dispersó por el país de Egipto para recoger paja. Los capataces los apremiaban diciendo: “Terminad la tarea impuesta para cada día, como cuando se os proveía de paja.” Y castigaron también a los inspectores israelitas, que habían sido nombrados por los capataces del faraón, diciendo: “¿Por qué no habéis hecho, ni ayer ni hoy, la misma cantidad de ladrillos que antes?”

Entonces los inspectores israelitas fueron a quejarse al faraón y le dijeron: “¿Por qué tratas así a tus siervos? No se provee de paja a tus siervos. Sin embargo insisten en que hagamos ladrillos y se castiga a tus siervos…” El faraón respondió: “Holgazanes, sois unos holgazanes; por eso decís: “Vamos a ofrecer sacrificios a Yahvé”. Ahora id a trabajar; no se os proveerá de paja, pero vosotros tenéis que entregar la misma cantidad de ladrillos.”

Los inspectores israelitas se vieron en un gran aprieto, cuando les dijeron: “No disminuiréis vuestra producción diaria de ladrillos.” Y fueron corriendo al encuentro de Moisés y Aarón, que les estaban esperando a la salida del palacio del faraón, y les dijeron: “Que Dios os examine y os juzgue. Nos habéis hecho odiosos al faraón y a sus siervos y habéis puesto la espada en sus manos para matarnos.” Entonces Moisés se volvió a Dios y le dijo: “Señor, ¿por qué maltratas a este pueblo?, ¡por qué me has enviado? Desde que fui al faraón para hablarle en tu nombre está maltratando a este pueblo, y tu no haces nada por librarlo.” Dios respondió a Moisés. “Ahora verás lo que voy a hacer con el faraón; cuando sienta una mano férrea los dejará partir, los expulsará de su país.”

  
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