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Historia SagradaHuida, sueño, regreso y lucha de Jacob con el Ángel y reencuentro con Esaú
Ángel de Miguel (May 28, 2008) Historia Sagrada
En la huida Jacob salió de Berseba y se dirigió a Jarán. Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal y se acostó allí Jacob tuvo un sueño. Soñó con una escalera que estaba apoyada en tierra y cuya cima tocaba los cielos. Y observó que los Ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Vio también que Dios estaba sobre ella y que le decía: “Yo soy Yahvé, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy a ti y a tu descendencia. Tu descendencia será como el polvo de la tierra: te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía, por ti y por tu descendencia se bendecirán todos los linajes de la tierra. Yo estoy contigo; te guardaré por donde vayas y te devolveré a esta tierra. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.”

Despertó Jacob de su sueño y se dijo: “¡Así pues, está Yahvé en este lugar y yo no lo sabía!” Y, asustado, pensó: “¡Que temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!” Jacob se levantó de madrugada y, tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella. Y llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz.

Jacob hizo un voto en estos términos: “Si Dios me asiste y me guarda en este camino que recorro; si me da pan que comer y ropa con que vestirme; y si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces Yahvé será mi Dios. Y esta piedra que he erigido como estela será Casa de Dios; y de todo lo que me dieres, te pagaré diezmo.”

Cuando llegó Jacob a Mesopotamia, se puso al servicio de su tío Labán, tomando a su cargo la guarda de los ganados; y más adelante se casó, sucesivamente, con sus hijas Lía y Raquel. Después de haber pasado Jacob veinticinco años en casa de Labán, volvió a la tierra de Canaán rodeado de numerosa familia y poseedor de considerables riquezas.

Durante el viaje estuvo luchando una noche entera con cierto hombre misterioso, el cual no pudiendo derribar a Jacob, le tocó en el tendón de una pierna, dejándole cojo. Pero viendo que no le podía este le dijo: “Suéltame, que ha rayado el alba.” Jacob respondió: “No te soltaré hasta que no me hayas bendecido.” Dijo el otro: “¿Cómo te llamas?” Respondió: “Jacob” El le dijo:” En adelante no te llamaras Jacob, sino Israel, porque has sido fuerte contra Dios y contra los hombres, y has vencido.” Jacob le preguntó: “Dime por favor tu nombre.” “¿Para que preguntas por mi nombre?” Y le bendijo allí mismo.

Jacob alzó la vista y, al ver que venía Esaú con cuatrocientos hombres, repartió a los niños entre Lía Raquel y las dos siervas. Puso a las siervas y a sus niños al frente; después a Lía y a sus niños, y a Raquel y José en la zaga. El se les adelantó y se inclinó en tierra siete veces, hasta llegar donde su hermano. Esaú, a su vez, corrió a su encuentro, lo abrazó, se le echó al cuello, lo besó y lloró. Levantó luego los ojos y, al ver a las mujeres y a los niños, dijo: “Qué son de ti estos?” “Son los hijos que ha otorgado Dios a tu siervo.” Entonces se acercaron las siervas con sus niños y se inclinaron. Después se acercó también Lía con sus niños y se inclinaron. Y por último se acercaron José y Raquel y se inclinaron. Esaú no quería recibir los regalos de su hermano, pero este insistió tanto que al fin los aceptó. Aquel mismo día volvió a su casa, y Jacob fue a acampar cerca se Siquén.

Jacob tuvo doce hijos, que fueron cabezas de las doce tribus de Israel, y cuyos nombres son: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín. Estos dos últimos eran hijos de Raquel. Los más célebres de ellos fueron los siguientes: Judá, cuya tribu dio algunos reyes al pueblo de Dios, y el Salvador al mundo; Leví, cuya descendencia fue consagrada al servicio del altar, y por último José, cuya vida esta llena de acontecimientos extraordinarios y que por muchos motivos, fue una de las mas admirables figuras de Jesús, el Hijo de Dios.

  
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