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Educación y FamiliaCómo empezar a Educar
Miguel Ángel Albás (Feb 29, 2008) Educación y Familia
Recordemos que fin “es aquello por cuya consecución se hace algo”. El fin de la Educación es la mejora personal. Para mejorar, hay que crecer en valores. Es lo primero, determinar cuales son los valores que queremos poseer y, acrecer en nosotros y, en aquellos, que queremos ayudar a educarse. Como son muchos los valores que podemos desarrollar, hemos de determinar los que nos parecen básicos. Nosotros hemos decidido que son 9 mas uno. Y los ordenamos por su importancia: 1º Sinceridad; 2º Orden; 3º Obediencia. Después, 4º Autoestima; 5º Optimismo y 6º Laboriosidad. Y por último, 7º Generosidad; 8º Alegría y 9º Delicadeza. Nos queda, el más uno: el sentido común o la prudencia, que he de informar el desarrollo de los nueve anteriores.

Los valores son como las cerezas y los besos de la jota, que si pillas uno, adquieres más de cien. Pero, por alguno hay que empezar. A nuestro juicio, sin duda, lo primero es la sinceridad. Sin ella es imposible la convivencia, que se basa en la confianza y además, es que -de ella- surge la amistad y el amor. Desde pequeños hemos de valorar la sinceridad como lo más importante. Si mas adelante, por los motivos que sean, empezamos a engañarnos a nosotros mismos y subsiguientemente a mentirnos y a mentir a los demás, cuando nos hagamos conscientes de ello, hemos de tratar de recuperar y adquirir este valor.

El segundo valor es el del orden. El orden es la recta disposición de las cosas a su fin. Lo de recto, derecho, nos indica que es el camino mas corto para alcanzar lo que pretendemos. Ser ordenados es algo inteligente. ¿Lo apreciamos así, o más bien, pensamos que el orden nos cuadricula, limita, coarta e impide nuestra libertad?… Seguro que cuesta esfuerzo, sobretodo, si aun no hemos adquirido el hábito. Pero, una vez logrado la eficacia y el rendimiento es muy grande. Una vez más diremos, que desde pequeños hemos de adquirir los valores. Es como el aprender idiomas, cuesta menos cuando se comienza a practicarlos de muy niños. Si hemos abandonado este valor, o no lo hemos poseído nunca, cuanto antes comencemos mejor. Nunca es tarde. Poco, a poco, detalle a detalle, iremos consiguiendo esta fortaleza que hará multiplicar nuestro tiempo, nuestra eficacia y nuestra eficiencia porque, además, nos ayuda a concentrarnos.

El tercero es la obediencia. Tan cercano al orden que a veces se confunden. Obedecer es hacer caso y, de buen grado, aquello que hemos decidido hacer. En el fondo, nadie obedece a otro si no es porque hacerlo le parece lo mejor. Se fundamenta en la confianza que tenemos en nosotros mismos, en la autoestima que nos tenemos. Somos capaces de obedecer porque queremos hacerlo, nos parece lo mejor lo más inteligente y beneficioso. Cierto que, como en los valores o fortalezas anteriores, hace falta inteligencia y voluntad. La inteligencia, capacidad de comprender y elegir lo mejor, se logra pensando, reflexionando. La voluntad, el músculo mental, realizando ejercicios de realizar lo decidido, prontamente y con ilusión. Los atletas saben que ningún triunfo se consigue sin esfuerzo, sin cansancio, pero ello no les impide realizar los esfuerzos precisos para lograrlo.

De pequeños, nuestra confianza esta puesta en nuestros padres y nos cuesta poco hacerles caso, porque fiamos de ellos mas que de nosotros mismos. Sólo, si hemos sido mal criados y hemos hecho lo que nos apetecía en cada instante y, hemos obtenido todo aquello que queríamos sin esfuerzo, es cuando perdemos este valor de la obediencia .Es que tiran de nosotros las debilidades adquiridas y consentidas y, hemos perdido la fortaleza de la obediencia. Recuperarla, es posible, si empezamos a ver claro lo que nos conviene y queremos hacer, y luego, si empezamos a ir “al gimnasio” para lograr “músculo mental” o fuerza de voluntad.

¿Cómo?... La educación es siempre individualizada y personalizada, no caben las recetas generales. Podríamos hacer algunas sugerencias, según la edad y condición pero, siempre nos harían falta datos. Si nos lo proporcionan, lo intentamos. ¿Vale?...



  
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