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OpiniónLa democracia representativa
Maider Suárez (May 25, 2006) Opinión
En nuestro país, España, vivimos en democracia desde 1978. Nuestra democracia es representativa, lo que quiere decir que la principal función de los ciudadanos, en este tipo de regímenes, es la de ejercer el voto, a través del cual delegamos todos nuestros derechos y obligaciones, a nuestros elegidos.

Ellos ejercen en la labor de representantes de los ciudadanos. Toda esta teoría es muy bonita sobre papel, pero lo cierto es que la clase política parece haber olvidado que son nuestros representantes. Últimamente estamos viviendo una serie de episodios en el Congreso de los Diputados, que lo único que provocan es la indignación de los ciudadanos. Los componentes de las Cortes Generales lo primero que deben hacer es respetar éstas, ya que son producto del esfuerzo y sacrificio de muchas generaciones de españoles. Y lo segundo, es mirar por el bien de sus ciudadanos. De estos dos puntos parecen no acordarse porque estamos ante una falta de respeto constante a las Instituciones y ante una pugna continua por el poder.

Todo esto supone el no llevar a cabo políticas, o por lo menos propuestas, para el bien social. Independientemente al partido que se pertenezca, de lo que se trata es de conseguir votos y más votos para que dicho partido, bien permanezca o consiga el poder, o bien para conseguir más escaños.
La consecuencia son programas electorales vacíos, bueno vacíos de verdaderas alternativas, pero llenos de propaganda y oportunismo político para recaudar votos.

Pero cuando alcanzan el poder generalmente toman medidas poco o nada sociales. Entonces los ciudadanos pensamos: ¡Bueno ahora la oposición hará o propondrá algo! Lo que suele hacer la oposición, sea cual sea el partido, es ir a la contra poner el grito en el cielo, y ahí queda todo. Una verdadera oposición debería proponer alternativas a las políticas que quiere llevar adelante el gobierno del momento, elaborando con expertos medidas que se podrían llevar acabo y exponerlas ante el Congreso y ante la opinión pública. De esa manera se conseguirían varias cosas: 1- el esfuerzo de los partidos por elaborar alternativas. 2- se elaborarían alternativas que realmente llamasen la atención de los ciudadanos, buscando su apoyo y confianza. 3- y se llevarían a cabo más políticas a favor del bienestar social.

Lo que produce una mayor preocupación es que los ciudadanos vamos perdiendo derechos, un ejemplo de ello es la medida que se quiere aplicar para la rebaja de las pensiones de viudedad. Nuestros representantes deben trabajar para mejorar nuestras vidas, pero el caso de la rebaja de las pensiones de viudedad, es el ejemplo contrario. ¿Por qué elaborar políticas que perjudican a un grupo vulnerable y desprotegido? ¿Por qué en lugar de ampliar derechos se trata de reducirlos? Los pensiones de viudedad necesitan una reforma y además urgente, pero en el sentido contrario. No se deberían rebajar, se deberían ampliar lo más posible todas aquellas que se pudiesen.

Muchas personas sólo tienen esos ingresos y difícilmente llegan a final de mes, llegando incluso a trabajar, a pesar de su avanzada edad, en el servicio domestico, para poder vivir algo mejor. Además es necesaria una reforma en nombre de la igualdad, ¿Por qué si un hombre se queda viudo, y su mujer ha trabajado, con hijos o sin ellos, no recibe la pensión de viudedad? Cierto es que en generaciones anteriores la mujer no trabajaba, pero ahora sí. También es cierto que una sociedad es más avanzada a medida que su bienestar avanza. Pero parece que a la clase política se le ha olvidado lo que es un Estado de Bienestar. Se podría decir que la mayoría de las políticas sociales que tenemos son resquicios de la dictadura y de los primeros años democracia, porque en los últimos años éstas brillan por su ausencia.

Deberían de dejar de rebajar nuestros derechos y deberían rebajarse sus salarios, que siempre que llegan al poder, sea quien sea, ascienden. Y dedicarse más a elaborar verdaderas políticas sociales, no programas electorales para captar votos y poder.

  
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