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AragónLas religiosas del monasterio de Sijena querían que los bienes regresaran al monasterio
redaccion(NJ) (Feb 02, 2008) Aragón

El departamento de Cultura del Gobierno aragonés, según afirmó la consejera Eva Almunia, creía estar negociando con el representante de las dos últimas religiosas vivas de la comunidad de Sijena, pertenecientes a la orden de San Juan de Jerusalén, para intentar conocer su opinión respecto a los bienes de ese monasterio aragonés depositados en museos catalanes. Sin embargo, esas dos religiosas, fallecieron en los años 1998 y 2000, respectivamente, en San Cugat del Vallés.

María Antonia Doz y Josefa Avellanas fueron identificadas por la DGA en 1997 como las últimas religiosas vivas adscritas al monasterio de Sijena y, como explicó el entonces consejero de Cultura, su existencia rebatía en ese momento el argumento de la Generalitat de que los depósitos y ventas de bienes del cenobio eran legales porque no quedaban religiosas de esa comunidad. Su deseo era que las piezas de arte que estaban fuera de Sijena regresasen cuando el monasterio estuviese convenientemente restaurado.

Las religiosas de ese grupo de cinco cambiaron de residencia al asentarse, junto a las sanjuanistas barcelonesas, en el convento de Valldoreix, en San Cugat del Vallés. La construcción de este cenobio debió de ser, precisamente, uno de los destinos de los fondos que se obtuvieron tanto de la venta del edificio de la Bonanova como de numerosos bienes de Sijena.

El alcalde de Villanueva de Sijena, Alfonso Salillas, visitó Valldoreix a principios de 1997, el año en que saltó a la prensa el escándalo de las ventas del patrimonio aragonés. En esa fecha, solo quedaban con vida Doz y Avellanas. El edil manifestó tras esa visita que las monjas no eran conocedoras de la polémica, pues creían que los bienes de su comunidad de origen habían salido del monasterio en depósito y que regresarían cuando se acometiera una necesaria restauración del edificio.


  
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