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InternacionalChina retrasa su reforma política gasta el XIX Congreso, en el año 2017
Redacción (NJ) (Oct 16, 2007) Internacional
El discurso oficial chino sobre reforma política podría ser actual, no en el Congreso del Partido Comunista Chino, que inició ayer su sesión en Pekín, ni en el siguiente, previsto para el 2012, sino más bien en el XIX Congreso, en el año 2017. Hasta entonces, el desarrollo va a continuar siendo la prioridad política de los dirigentes chinos, por delante de cualquier consideración de reforma política.

Ese es el consenso que se deduce del análisis del discurso y los documentos oficiales de los comunistas chinos, y así lo dejó claro ayer su Secretario General, Hu Jintao. La idea de que una "democracia con características chinas", con cierta participación popular, pluralismo institucional y estado de derecho, no será posible antes de haberse concluido la actual industrialización/modernización/urbanización, está firmemente arraigada, y solo una grave crisis podría alterarla.

En caso contrario, para el Congreso de 2017, China estará en vísperas de alcanzar el llamado "Xiaokang", una sociedad de clases medias, con un nivel de renta per cápita cuatro veces superior al del año 2000. Faltan diez años para ese Congreso, y trece para el año 2020, que es el horizonte para llegar al "xiaokang" (literalmente "pequeño bienestar"), por lo que estas previsiones podrían sonar a ciencia ficción.

Para tomárselas en serio hay que recordar que hace 27 años, China era uno de los países más pobres del mundo, que contenía la tercera parte de la población rural y pobre del planeta, y que su PNB era inferior a la mitad de la media mundial de los países de ingresos bajos. En un cuarto de siglo, la combinación de planificación, capitalismo, y régimen de partido único, han hecho posible la previsión de que China supere este año a Alemania como tercera economía del mundo (en volumen). Y esos avances se han hecho sobre previsiones que, en general se han cumplido, o, mejor dicho, que han sido superadas en lo económico y frecuentemente no alcanzadas en lo social, lo cual explica los actuales matices y preocupaciones sociales del discurso oficial.

En un guiño a la derecha del partido, los "neoliberales" inquietos por las veleidades niveladoras y sociales introducidas en los últimos cinco años para corregir los desequilibrios, Hu dijo del Patriarca Deng Xiaoping, padre de la apertura de mercado, que, "hizo una evaluación científica del Camarada Mao y del pensamiento que lleva su nombre, y repudió la errónea teoría y práctica de tomar la lucha de clases como eslabón principal". A continuación, sentenció; "la reforma y apertura (seudónimo de capitalismo) han seguido un camino enteramente correctos, y no habrá salida si se paran o retroceden".

Todo indica que la esperanza de los dirigentes es gobernar la enorme expansión que se espera para los próximos 13 años, con el mismo nivel de éxito cosechado en los últimos 27 años. Los parches socialdemócratas, las inversiones en estado social, seguridad social, sanidad y educación, se deberán encargar de contrarrestar los enormes desequilibrios (sociales, regionales y entre campo y ciudad), exacerbados en el último cuarto de siglo.

Las consultoras internacionales estiman que el mercado de las "clases medias" pasará de los 100 millones de consumidores actuales, hasta unos 600 millones en quince años. Los usuarios de teléfonos móviles han pasado de 230 millones en 2003, a más de 600 millones hoy, y aumentan a razón de 7 millones de unidades vendidas al mes. En cinco años, los propietarios de coches han pasado de 17 millones a 40 millones.

Como hicieron los padres fundadores de la democracia occidental en el siglo XVIII y XIX, los dirigentes chinos quieren construirse una democracia a su medida, sin más poder popular que el estrictamente necesario para garantizar la estabilidad, y con garantías para los privilegios, de casta y de clase, adquiridos. Pero el momento de esa construcción no ha llegado. Será actual, quizá en el Congreso del 2017, en vísperas del "xiaokang". Desde luego, no en el actual Congreso inaugurado ayer y con una semana de sesiones por delante.

"Nuestro sistema político y nuestro partido han demostrado funcionar bien y ser adecuados a la actual fase de desarrollo, la pregunta sobre su futuro habrá que planteársela cuando lleguemos al ""xiaokang", dice, el Profesor Hu Angang, de la Universidad Qinhua de Pekín, uno de los cinco economistas más influyentes del país.

  
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