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InternacionalLos manifestantes presionan a Obama para que pase a la acción
Redacción (NJ) (Dec 07, 2014) Internacional
Las protestas contra la discriminación y los abusos policiales contra la población negra siguen activas en las calles de Nueva York y de otras varias ciudades de Estados Unidos en lo que ya es una creciente revuelta que presiona al presidente Obama para que pase de las buenas palabras a los hechos.

Durante la noche del jueves, se repitieron las multitudinarias manifestaciones pacíficas en la Gran Manzana, con las que se quiere mantener viva la llama de la indignación nacida al conocerse la exculpación del policía Daniel Pantaleo.

El agente había matado el pasado 17 de julio a Eric Garner, un negro de 43 años, desarmado, que no opuso resistencia, y al que arrestó nada más que por vender cigarrillos sueltos en la calle. Era un nuevo caso de un policía blanco que, tras matar a un negro en circunstancias más que polémicas se libra de afrontar un juicio, lo que reavivó la indignación en todo el país después de que tampoco se imputara a Darren Wilson, el policía que mató al joven negro Michael Brown en agosto en Ferguson (Misuri). El viernes saltó un nuevo caso similar a los medios: el de Rumain Brisbon, otro negro desarmado que murió a manos de un policía, esta vez en Phoenix.

El escándalo ha llegado incluso a la ONU, donde un grupo de expertos independientes han instado a las autoridades de Estados Unidos a revisar las prácticas de sus policías y han planteado la necesidad de poner fin a las discriminaciones por motivos racistas. «La decisión (de exculpar al agente que mató a Garner) ha dejado a muchos la legítima preocupación sobre un patrón de impunidad cuando las víctimas del uso excesivo de la fuerza son de origen afroamericano u otras comunidades minoritarias», afirmó la relatora especial de la ONUpara minorías, Rita Izsák. Al tiempo que el experto para ejecuciones extrajudiciales, Christof Heyns, ha afirmado que la fuerza letal debería reservarse únicamente para «casos de riesgo vital». «Las leyes de muchos de los estados de EE.UU. son mucho más permisivas, lo que crea una atmósfera donde no hay suficiente contención para el uso de la fuerza», advierte Heyns.

Los manifestantes y las organizaciones civiles no solo responsabilizan a los agentes vestidos de azul. La mirada cada vez se dirige más hacia Washington, con la creencia generalizada que el sistema judicial en su conjunto permite el doble rasero contra la minoría negra.

La presión está en el lado de Barack Obama y, hasta ahora, el presidente no ha ofrecido respuestas contundentes para esta crisis. El jueves, el presidente volvió a hacer una declaración general sobre el malestar de las minorías en EE.UU.: «Demasiados estadounidenses sienten que hay una profunda injusticia en la brecha que se abre entre nuestros ideales y cómo se aplica la ley en el día a día», dijo. Obama aseguró que el asunto específico que atañe a los acontecimientos recientes es «la confianza de que la policía, las fuerzas de seguridad y la fiscalía sirven a todo el mundo con igualdad», pero reconoció que hay una cuestión de mayor profundidad: «Restaurar el sentido de un propósito común».

Obama planteó una solución –crear un equipo de trabajo para tratar el asunto– que el propio presidente había reconocido pocos días antes –el lunes- que no había funcionado en el pasado: «Ha habido comisiones, ha habido grupos de trabajo, ha habido discusiones, y no pasa nada», dijo entonces.

«Eso es como poner una tirita en una herida gigante», decía Renaldo, un fotógrafo de 52 años que se manifestaba el jueves por la noche en la entrada del puente de Brooklyn, casi enfrente del ayuntamiento, en la mayor concentración en Nueva York de las producidas estos días. «La brutalidad y el corporativismo está en el ADN de nuestra policía. No van a entregar a nadie y no van a tomar represalias por cosas como la llave de asfixia [la forma en la que Pantaleo mató a Garner, según el examen médico]», criticaba.

Obama también habló con el alcalde de Nueva york, Bill de Blasio, sobre las acciones que se deben tomar. El alcalde anunció que habría un programa de formación para la policía de Nueva York –el mayor cuerpo del país-, con el objetivo de evitar este tipo de sucesos. «La forma en la que tratamos la labor policial debe cambiar», dijo. El comisionado para la policía, William Bratton, explicó que se trataría de un entrenamiento de tres días para 22.000 agentes.

En las calles de la ciudad, esto se recibió casi como una broma. «¿Tres días de formación frente a toda una vida de abusos? No creo que eso vaya a cambiar nada de la situación», defendía en Foley Square Steve, un desarrollador de páginas web.

  
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