Espacio disponible para su publicidadNoticias Jóvenes  

  Enero  
20
  Jueves  
   

Consejo de la Juventud de Zaragoza

MisMontes.com

AupaZaragoza.com

Iglesia en Zaragoza (Hoja Diocesana)

Espacio Disponible para su PUBLICIDAD 976 274426

  
Colonias de Verano Ánade en el Pirineo Aragonés para chicos y chicas de 7 a 17 años - ABIERTA LA INSCRIPCIÓN VERANO 2021

Cultura para JóvenesAndersen, el hombre que convirtió su vida en 'un cuento maravilloso'
Redacción (NJ) (Jan 04, 2013) Cultura para Jóvenes
Acaba de descubrirse el primer relato que el autor de 'El patito feo' y 'Pulgarcito' escribió con tan sólo 18 años. Taellelyset (La vela de sebo) es el título del primer cuento escrito por Hans Christian Andersen que un investigador danés acaba de descubrir. El genial escritor cuenta en esta primera narración la historia de una vela con problemas para encontrar su lugar en el mundo hasta que una caja de cerillas le muestra su auténtico destino al poder alumbrar la oscuridad.

El cuento fue escrito cuando Andersen tan sólo contaba 18 años. El más célebre de los escritores románticos daneses era de origen humilde.

Nacido el 2 de abril de 1805 en Odense, su padre, zapatero, murió cuando Andersen contaba apenas 11 años y el joven se vio obligado a abandonar la escuela sin completar sus estudios. A partir de entonces, su formación fue autodidacta y en ella influyeron poderosamente sus lecturas de Goethe, Schiller y Hoffmann.

Antes de escribir el recién descubierto La vela de sebo, cuando tenía 14 años, Andersen se desplazó a Copenhague con la ilusión de triunfar en la capital como autor teatral, pero tanto la crisis que en aquel momento atravesaba Dinamarca como su escasa formación echaron por tierra sus proyectos.

No obstante, gracias a algunos amigos influyentes, consiguió una beca que le permitió volver a estudiar y en 1828, a los 23 años, lograr el título de bachiller. Un año antes ya había conseguido dar a conocer un poema romántico que tituló El niño moribundo, pero sus obras teatrales no alcanzaban ningún éxito, por lo que, terminados sus estudios y a la espera de replantearse su carrera, decidió viajar por Europa recorriendo, siempre en compañía de sus cuadernos de viaje, países como Alemania, España, Francia, Suecia, Italia, Grecia, Turquía o Gran Bretaña, donde entabló amistad con Charles Dickens cuyo realismo, según los estudiosos de la obra del danés, influyó decisivamente en Andersen y logró equilibrar su prosa entre la realidad y la fantasía.

En 1835, de vuelta en Dinamarca, consigue alcanzar cierta notoriedad con su novela El improvisador, a la que siguieron rápidamente otra novela, Tan sólo un violinista, una obra teatral El mulato, una autobiografía, La verdadera historia de mi vida, y, lo más importante, el primer fascículo de los Cuentos contados a los niños, una colección de gran éxito continuada año a año y en la que aparecieron títulos como La sirenita, Pulgarcito, El patito feo o La Reina de la Nieves.

Su verdadera explosión creativa acababa de llegar. Fue en aquella época cuando Andersen comenzó a buscar inspiración en viejas tradiciones populares y leyendas mitológicas griegas y centroeuropeas y entre 1835 y 1872 escribió 168 cuentos en los que personajes cotidianos convivían con héroes mitológicos, objetos animados y todo tipo de animales parlantes.

Una vez alcanzado el éxito, Andersen repartirá su tiempo entre largas estancias en las casas de sus influyentes amigos, viajar y escribir cuentos, relatos de viajes como Reflejo de un viaje a Harz, obras de teatro como El amor en la Torre de San Nicolás, poemas, como Fantasías y esbozos y novelas como Las dos baronesas. “Mi vida es un cuento maravilloso, marcado por la suerte y el éxito”, declaró por entonces.

Género maestro

Pero de entre todos los géneros que cultivó, fueron los cuentos los que le dieron reconocimiento mundial. Títulos como La princesa y el guisante, El soldadito de plomo, El sastrecillo valiente, El traje nuevo del Emperador o Las zapatillas rojas... están por derecho propio al acerbo cultural de la humanidad. Si bien orientados a un público infantil, las obras de Andersen contienen siempre una moraleja que permite a los mayores otros niveles de lectura, sin abandonar nunca el escenario de fantasía y humor por el que transitan los intemporales sentimientos de los seres humanos.

Al igual que Perrault o los hermanos Grimm, Andersen hizo coincidir a sus personajes con vicios y virtudes para explicar la eterna lucha entre el bien y el mal, el amor y el odio y la victoria final de la justicia y la bondad, sobre la fuerza y la mentira.

Su maestría en este género que adornó como nadie a base de un estilo limpio y sencillo, le granjearon una asombrosa popularidad entre sus contemporáneos y le consagraron como uno de los grandes clásicos de la literatura universal y uno de los autores más leídos de toda la historia.

  
BUSCAR EN NJ: