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CienciaEn busca del Arca de Noé
Redacción (NJ) (Dec 31, 2012) Ciencia
En 1985 Robert Ballard sumergió sus cámaras de control remoto en las aguas del Atlántico Norte. Más de 3.000 metros de bajada después, los restos del transatlántico más famoso de la White Star Line aparecían ante sus ojos. Había encontrado el Titanic. Han pasado casi tres décadas desde aquel hallazgo, y el interés del arqueólogo marino más famoso de los últimos tiempos no ha menguado un ápice.

Ahora peina el fondo del mar Negro en busca de los indicios –él está convencido de su existencia– de un desastre natural que inundó montes y ciudades enteras. Una crecida de las aguas que, como aseguran algunos estudiosos de la Biblia consultados por Ballard, podría coincidir con el pasaje del libro del Génesis que narra la lluvia más famosa de todos los tiempos: el Diluvio Universal.

“Y sucedió que a los siete días vinieron sobre la tierra las aguas del diluvio. (…) En ese día fueron rotas todas las fuentes del gran océano y fueron abiertas las ventanas de los cielos”, cuenta el libro del Génesis.

‘Made in Columbia’

Hace 12.000 años, explica el arqueólogo, una gran parte del mundo estaba cubierta de hielo que, poco a poco, comenzó a derretirse. “Y causó inundaciones a lo largo y ancho del planeta”. Después de preguntarse si “hubo una madre de todas las inundaciones” y escuchar las teorías que sostienen dos profesores de la Universidad de Columbia –afirman que el mar Negro fue, hace miles de años, un lago de agua dulce y vida a su alrededor que quedó sumergido completamente por una brutal crecida del Mediterráneo- Ballard decidió poner manos a la obra y encontrar los restos de esa civilización que duerme en el fondo de las aguas.

Aunque discutida por otros tantos estudiosos, la teoría made in Columbia sitúa el Diluvio de Noé en torno al 5.000 antes de Cristo y señala que la fuerza de las aguas en aquella crecida fue doscientas veces superior a la de las cataratas del Niágara. “En un momento determinado todo lo que estaba sobre la tierra quedó sumergido bajo las aguas... y allí sigue hoy”, sueña Ballard. Con el conocimiento aportado por Columbia y cámaras de última generación, el equipo viajó hasta la costa turca del mar Negro. “Buscábamos señales de una gran crecida, no de un ligero aumento del nivel de agua. Algo grande”.

‘Vuelta a los orígenes’

A casi 122 metros de profundidad aparecieron los restos de una antigua línea de costa, una orilla que quedó superada –y sumergida– por una enorme crecida. La prueba del carbono determinó que la caracolas enterradas en ese margen del desaparecido lago tienen unos 5.000 años de antigüedad. Más o menos, la misma fecha en la que se sitúa el gran Diluvio.

Los descubrimientos de Ballard, que se incluyen en el documental Vuelta a los orígenes, que explora la historia de la Biblia desde el Génesis hasta la llegada de Jesucristo, no acabaron ahí. Días después de encontrar esa orilla primitiva, el equipo arqueológico dio con una nave hundida e incluso restos óseos de uno de los tripulantes. “Un barco antiguo en un estado de conservación sorprendentemente bueno –quizá debido al bajo nivel de oxígeno– pero que no es, evidentemente, el arca de Noé porque debe tener unos 500 años de antigüedad”, señala Ballard.

Él y su equipo continúan con la búsqueda de nuevos indicios de aquella civilización antigua que quedó cubierta bajo las aguas –“el fondo del mar es el museo más grande del mundo”– y, aunque no esperan encontrar el arca de Noé, no dudan de que las calles y los objetos que muestran las costumbres de aquellos pueblos están ahí, esperando ser encontradas.

La última, pero no la primera

Aunque la última en intentarlo, la expedición Ballard no es la única que ha buscado indicios del diluvio universal. Lo hizo en 1960 el investigador Ron Wyatt, que aseguró que la formación natural Durupinar, próxima al monte Ararat, coincidía con la forma del arca. Ni las fotografías aéreas tomadas por las fuerzas aéreas turcas consiguieron convencerle de la naturaleza mineral de la formación. También un equipo integrado por científicos chinos y turcos aseguró, en abril de 2010, haber encontrado una estructura de madera que coincidía “en un 99%” con el arca de Noé.

Dada por supuesto la dificultad de probar la autenticidad de un objeto de las características del arca de Noé -y su contextualización en los textos bíblicos, no todos de interpretación literal- los estudiosos de las sagradas escrituras apuestan por el sentido histórico del Diluvio Universal.

La enciclopedia católica recuerda en este sentido las palabras del padre Zorell, que asegura que ningún escritor católico ha explicado ni comprendido la historia bíblica sobre el diluvio en ningún sentido que no sea el verdaderamente histórico. Una historicidad que se ve reforzada por el hecho de que diferentes culturas se hagan eco de un diluvio de enormes dimensiones y de forma independiente al relato bíblico. “Sería, en efecto, un milagro mayor que el Diluvio mismo, si las diversas y diferentes condiciones que rodean las varias naciones de la tierra hubieses producido una tradición prácticamente idéntica”.

  
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