Espacio disponible para su publicidadNoticias Jóvenes  

  Abril  
24
  Miércoles  
   

Consejo de la Juventud de Zaragoza

MisMontes.com

AupaZaragoza.com

Iglesia en Zaragoza (Hoja Diocesana)

Espacio Disponible para su PUBLICIDAD 976 274426

  
Colonias de Verano Ánade en el Pirineo Aragonés para chicos y chicas de 7 a 17 años - ABIERTA LA INSCRIPCIÓN VERANO 2021

FútbolEspañol 2 Sevilla 2
Redacción (NJ) (Dec 08, 2012) Fútbol
Podría haber sido peor. Negredo, saliendo desde el banquillo, minimizó los daños de un arbitraje desafortunado en la primera parte. Muñiz Fernández repartió indignación a partes iguales con dos penaltis y terminó por quemar al Sevilla tras expulsar a Reyes de manera peregrina. El Espanyol, que salió con algo de miedo, desaprovechó la oportunidad de sumar tres puntos que le habrían valido para salir de los puestos de descenso al menos de manera momentánea.

La expulsión de José Antonio Reyes marcó un partido que, de no ser por Negredo, podría haberle costado el puesto a Míchel. Hay que decir que el encuentro lo comenzó dominando el Sevilla porque, por muy mal que esté, el que se mueve por los puestos de descenso el Espanyol. El equipo de Míchel empezó a hacerse dueño de la pelota y a encerrar al equipo perico, que encontró su gol en una jugada aislada de la que Verdú sacó un penalti extraño y riguroso. Muñiz Fernández dejó las penas máximas a precio de saldo y su mala conciencia, o un exceso de rigurosidad, le llevaría repetir acción en el área contraria.

Pero vamos por orden, Fernando Navarro saltó con Verdú para despejar un balón y se le llevó por delante. Penalti riguroso por el que ni vio tarjeta. El propio Verdú marca y el Espanyol se pone por delante sin comerlo ni beberlo. Diez minutos después, Muñiz Fernández volvería a señalar pena máxima en un agarrón mutuo entre Stuani y Kondogbia. El espanyolista sí vio amarilla y Rakitic marcó. Empate a errores, empate a uno. Indignación para todos y volvemos a empezar.

Pero la mala noche de Muñiz no quedaría ahí. La primera parte terminaría con más de 20 faltas y seis tarjetas amarillas. Dos de ellas solo para José Antonio Reyes, que vio la primera en el 33' por saltar con el brazo armado y la segunda siete minutos después y de la forma más subrealista. Volvemos a ir por orden: Falta a favor del Sevilla, peligrosa. Al lanzamiento, Rakitic y el propio José Antonio Reyes. El utrerano escucha el silbato del colegiado asturiano y lanza. Hasta aquí todo normal: Te adelantas y amarilla. ¿Dos amarillas? Pues a la ducha. Así funciona.

El problema es que Muñiz pitó y permitió que Reyes efectuara un lanzamiento que el colegiado trató de parar después sin hacer uso del silbato. Solo valiéndose de la mano, como un Guardia Civil, intentó que Reyes esperase al lado de Rakitic. Obviamente Reyes no lo vio y los jugadores pericos empujaron al árbitro a aplicar el reglamento. El árbitro consideró que Reyes lanzó cuando él trataba de poner orden en el área y le castigó. Reyes se marchó maldiciendo mientras el Sevilla hacía corrillo alrededor de Muñiz.

Sevilla maniatado

A partir de ahí el Sevilla desapareció, aunque el descanso llegó a tiempo de evitar una escabechina mayor. La posesión a partir de ahí fue claramente a favor del Espanyol. No le quedaba otra. Tal y como estaba el partido, necesitaba más que nadie los puntos. Para el equipo perico era una ocasión única de sumar tres puntos de una tacada y para el Sevilla, visto lo visto, un empate no iba a ser para rasgarse las vestiduras.

Al final fue lo que pasó. Simao adelantó a los suyos a los 40 segundos de entrar al campo para agradecerle la oportunidad a Javier Aguirre en primer lugar y a Muñiz después por dejar al Sevilla atado de pies y manos. El portugués marcó de cabeza y el Espanyol se dejó ver algunos minutos más por el área de Diego antes de intentar echar el cerrojo. Los últimos diez minutos cedió la iniciativa al Sevilla y lo pagó.

En el descuento Negredo salvó un punto para el Sevilla que seguramente Míchel le agradecerá más que nadie. El delantero, ya recuperado de su lesión, se aprovechó de la ineficiente defensa del Espanyol, que está donde está por partidos como este. El resumen, que Muñiz castigó al Sevilla, el Espanyol no lo aprovechó y Míchel obtuvo una tregua de una semana con la que, a la espera de jugar un partido 'normal', poder justificar ante el aficionado su puesto en el banquillo del Nervión.

  
BUSCAR EN NJ: