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ReportajesEl gobierno de Internet se debate en la conferencia de Dubái
Aceprensa R. Serrano (Dec 04, 2012) Reportajes
Internet está en peligro, advierte Vinton Cerf, uno de los creadores de la red. Existe un plan para adoptar medidas que tendrían “consecuencias perjudiciales para la transparencia y la libertad de Internet”. Google, donde Cerf es actualmente “apóstol jefe” (chief evangelist) para asuntos de la red, ha emprendido una campaña, Take Action, para que la gente proteste. “No todos los gobiernos son partidarios de que Internet siga siendo libre y no tenga restricciones”, dice; y algunos “quieren aprovechar una reunión a puerta cerrada que tendrá lugar en el mes de diciembre para regular el uso de Internet”.

Concretamente, los conspiradores se reunirán en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) del 3 al 14 de diciembre. El conciliábulo es la Conferencia Mundial de Telecomunicaciones Internacionales (CMTI), organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), un organismo de la ONU al que pertenecen 193 países. El objeto de la CMTI es revisar el Reglamento de Telecomunicaciones Internacionales (RTI), que data de 1988.

El cometido de la UIT es asegurar el flujo internacional de comunicaciones mediante la adopción de normas técnicas comunes y la cooperación entre los Estados. De otro modo, no habría interconexión entre las redes de comunicaciones de los distintos países. Por ejemplo, la UIT asigna los prefijos telefónicos nacionales que permiten llamar al extranjero. También reparte el espectro radioeléctrico, las órbitas para los satélites de telecomunicaciones, etc.

Se teme que Rusia y otros países intenten que la gestión de Internet se transfiera a los gobiernos

El RTI establece los principios fundamentales para que todo eso sea posible: obligación de garantizar el servicio, fijación de tarifas, reparto de los costes en las comunicaciones internacionales... Pero en 1988 el panorama era muy distinto: predominaban los monopolios nacionales, la telefonía móvil era minoritaria (hoy los abonados son 5.900 millones, cinco veces más que los de líneas fijas), Internet no había llegado al público. Los cambios del RTI propuestos contemplan cosas nuevas como el correo basura (spam), la identificación del llamante, la itinerancia (roaming), etc.

Rusia da miedo

Los temas que preocupan a los críticos de la CMTI son otros. En cuanto a las restricciones, se sospecha desde hace meses que algunos países (Rusia, China, Irán...) proponen transferir la gestión de Internet a los gobiernos. El rumor creció tanto, que el Congreso norteamericano celebró unas audiencias sobre el asunto (Cerf fue uno de los convocados). En mayo pasado, algunos congresistas propusieron una resolución para instar al gobierno de Washington a defender la independencia de Internet. La UIT replicó que no hay ningún proyecto de transferirle el control de nombres y direcciones.

Sin embargo, hace dos semanas se filtró una propuesta recién presentada por Rusia, para incluir en el RTI que los Estados miembros de la UIT tendrán “igualdad de derechos” para “adjudicar, asignar y reclamar números, nombres, direcciones y medios de identificación”. Era la prueba que esperaban los críticos. Ahora, la responsabilidad última de esas funciones, esenciales para el funcionamiento de la red, es de la ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), entidad privada sin fin de lucro, fundada en 1998 para hacerse cargo de la gestión de la red, que hasta entonces llevaban otros organismos por delegación del gobierno estadounidense. La ICANN opera en virtud de un contrato con el Departamento de Comercio de Estados Unidos, que le obliga a decidir “de abajo arriba, por consenso y de manera democrática”. Ha de escuchar a varios comités asesores, en los que están representados gobiernos, empresas, organizaciones internacionales, usuarios y otras partes interesadas.

Los operadores europeos quieren que se les autorice a cobrar a los proveedores de contenidos según el tráfico que generen

Según parece, los rusos proponen también que el RTI reconozca “el derecho soberano” de los Estados a “fijar y aplicar normas... para la gestión de Internet”, así como a “regular el segmento nacional de Internet” y las actividades de los proveedores de acceso y operadores de Internet dentro del territorio nacional.

En la intervención rusa se puede ver una pretensión de controlar Internet para frenar la difusión de ideas que disgusten a los gobiernos. Pero el RTI ni impide ni justifica la censura, y los Estados que la practican, con China a la cabeza, no necesitan la bendición de la UIT. En todo caso, las propuestas de Rusia no tienen apoyo mayoritario entre los Estados miembros de la UIT.

Principio de neutralidad

El segundo motivo de preocupación para Google y otros es una sugerencia de la Asociación Europea de Operadores de Telecomunicaciones (solo los Estados pueden proponer cambios al RTI). Quieren que les autoricen a cobrar a los proveedores de contenidos en Internet, según el tráfico que generen, muy intenso en el caso de YouTube (propiedad de Google) y otros sitios que albergan producciones audiovisuales. Reservarían entonces más ancho de banda para llegar a los sitios que pagaran una cuota y bajarían la prioridad del tráfico dirigido a los que no lo hicieran.

Eso vendría a ser como cobrar a un abonado de teléfono por las llamadas que recibe, y contrario a un principio general del RTI: “paga la red que envía” (aunque en Internet todo es más complejo, y las redes mantienen el tráfico redirigiendo continuamente todo lo que les llega, venga de donde venga). Los operadores europeos alegan que de otro modo no habrá dinero bastante para invertir en mantenimiento y mejora de los servicios de banda ancha, que la liberalización les ha forzado a vender a precios bajos. También una propuesta de reforma del RTI, art. 3, dice que se dé una “compensación justa” a los servicios de telecomunicaciones por ese motivo; pero no señala que se cobre a los proveedores de contenidos ni ninguna otra fórmula concreta.

La sugerencia es contraria también al principio de “neutralidad”, por el que todo el tráfico debe ser conducido con igual presteza, sin mirar de quién viene o adónde va. En Estados Unidos la neutralidad es obligatoria, y además los operadores por lo general tienen monopolios regionales, y así pueden cobrar tarifas más altas: por eso no se han sumado a la iniciativa de los europeos. En cambio, la apoyan Estados árabes y del África francófona. Pero no Estados Unidos, ni ningún país de Europa, y el Parlamento Europeo se ha pronunciado en contra.

A falta de pocos días para que comience la CMTI, hay bastante confusión. La UIT no permite el acceso público a todos los documentos preparatorios de la conferencia, pero ha sacado una réplica a la “campaña de Google”.

No es fácil saber si en Dubái se prepara un asalto a la libertad en Internet o si a Google se le antojan los dedos huéspedes.

  
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