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ReportajesCatólicos alemanes: impuestos y sacramentos
Aceprensa (Sep 26, 2012) Reportajes
El 24 de septiembre ha entrado en vigor un decreto de la Conferencia Episcopal alemana, aprobado por el Vaticano, en donde se establece que los fieles que apostaten formalmente y dejen de pagar el impuesto eclesiástico no podrán participar en la comunión y otros sacramentos.

Una lectura superficial de algunos titulares de prensa se podría interpretar como que si no pagas quedas fuera de la Iglesia; pero eso sería una confusa simplificación.

En Alemania, desde el siglo XIX, se estableció un impuesto religioso por el que los fieles de las diversas confesiones están obligados a financiarlas –a través del Estado– pagando una tasa adicional que actualmente oscila entre el 8% y el 9% de su impuesto sobre la renta. Es decir, si figuras como miembro de una Iglesia pagas más impuestos para financiarla. Con estos fondos la Iglesia alemana no solo se mantiene sino que ha creado organizaciones de asistencia como las fundaciones Adveniat y Misereor, que distribuyen cuantiosas ayudas para la población necesitada en Latinoamérica, Asia y África.

La cuestión de fondo es si el darse de baja como católico, para ahorrarse el impuesto adicional, debe considerarse como un acto de apostasía, que, según el Código de Derecho Canónico, estrictamente significa “rechazo total de la fe cristiana”. El decreto de los obispos entiende que “no es posible separar la comunidad espiritual de la Iglesia institucional”. Según ha declarado el secretario general de la Conferencia Episcopal, Hans Langendoerfer, “quien pide al registro que se cancele su pertenencia a la Iglesia católica ya no formará parte de la comunidad eclesial. No se puede abandonar la dimensión ‘civil’ de la Iglesia y definirse al mismo tiempo como católico”.

Por eso, quienes se den de baja quedarán excluidos de los sacramentos, excepto en peligro de muerte, no podrán ser padrinos de bautismo o confirmación, no podrán ser miembros de asociaciones católicas, o trabajar en instituciones de la Iglesia donde se exija ser católico...

Lejos de fríos automatismos, se invita a los párrocos a entrevistarse con las personas que pretendan darse de baja, para que sean conscientes del alcance de su decisión. Esto es una novedad respecto a la situación anterior, y es una práctica muy natural. Cualquier institución o empresa se preocupa de saber los motivos por los que algún miembro se da de baja, en el marco de las prácticas de “atención al cliente”.

En países como España o Italia hay también una asignación tributaria para el sostenimiento de la Iglesia, pero con una fórmula distinta. El contribuyente puede señalar que un determinado porcentaje de sus impuestos –el 8 por mil en Italia, el 0,7 por ciento en España- se destine a la financiación de la Iglesia católica. El contribuyente paga lo mismo rellene o no esta opción. Los sistemas de recaudar fondos de la Iglesia pueden ser más o menos acertados y sujetos a revisiones; pero la Iglesia no vive en un espiritualismo desencarnado.

  
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