Espacio disponible para su publicidadNoticias Jóvenes  

  Octubre  
16
  Sábado  
   

Consejo de la Juventud de Zaragoza

MisMontes.com

AupaZaragoza.com

Iglesia en Zaragoza (Hoja Diocesana)

Espacio Disponible para su PUBLICIDAD 976 274426

  
Colonias de Verano Ánade en el Pirineo Aragonés para chicos y chicas de 7 a 17 años - ABIERTA LA INSCRIPCIÓN VERANO 2021

TelevisiónEl declive de Patrick Leary
Aceprensa (Apr 30, 2012) Televisión
País: Estados Unidos. Creadores: Justin Zackham, Warren Leight. Guionistas: Justin Zackham, Warren Leight, Bryan Goluboff, Carter Harris, Robin Veith, Stu Zicherman. Intérpretes: Holt McCallany, Catherine McCormack, Stacey Keach, Pablo Shreiber, Reg E. Cathey. Duración: 13 capítulos de 60 minutos. Productoras: FX y Fox. Emisión en USA: Canal de cable FX. 11 enero 2011- 5 abril 2011. Emisión en España: Fox. Estreno 29 abril 2012. Público apropiado: Adultos (VXD).

Creada por Justin Zackham (guionista de Ahora o Nunca) y Warren Leight (responsable del guión de series como En Terapia y Ley y Orden), Lights Out cuenta la historia de Patrick “Lights” Leary (un soberbio Holt McCallany), americano de origen irlandés, casado y padre de tres niñas, ex campeón de los pesos pesados al que la crisis económica está obligando a plantearse la vuelta al ring a los 39 años. Su mujer, Theresa (Catherine McCormack), que ha vuelto a ejercer como enfermera, se opone.

Esta producción de la cadena americana FX (Sons of Anarchy, Justified) perdió por KO contra los datos de audiencia (un promedio de 900.000 espectadores por capítulo). A mitad de la primera temporada, se decidió que no habría una segunda. Hay un acuerdo casi unánime que es una de las cancelaciones más sorprendentes de los últimos años, si se atiende a la calidad del producto.

Más golpes dialécticos que físicos

Las premisas narrativas, expuestas al principio, recuerdan a Cinderella Man (2005). Pero Lights Out tiene un interior muy diferente de lo que anuncia el envoltorio: la promo en video (puede verse debajo) y el cartel originales anuncian sudor, sangre y boxeo. Algo aparentemente poco apetecible para mujeres o para espectadores a los que incomoda la violencia. Siguiendo este razonamiento la serie podría interesar a los amantes de los deportes de contacto o a los que gustan de las series donde hay acción, peleas y emociones fuertes.

Aunque el protagonista sea un boxeador, el ring no es la principal localización de esta serie

Lo cierto es que Lights Out no es ninguna de las dos cosas que hemos descrito o, al menos, no es solo eso. El espectador encuentra algo distinto, original, hasta cierto punto sorprendente. Quienes esperaban capítulos frecuentes e intensos combates se verán decepcionados porque el ring no es la principal localización de esta serie (a excepción del último capítulo, verdaderamente brillante). Hay más intercambio de golpes dialécticos que físicos.

McCallany es creíble como boxeador –se nota que ha practicado artes marciales–, sin embargo, más son los ganchos que Lights recibe de la vida que los que propina a sus adversarios en el ring. Hasta ahí, normal. Pero es que McCallany funciona muy bien como padre, como esposo, como hermano, como católico convencido.

Drama familiar

Como drama familiar que es, la serie pone el foco en la manera en que un clan irlandés –abuelos, padres, hijos, tíos– hace frente a las dificultades, con ecos del poderoso cine familiar de Ford. El mundo del boxeo está presente pero más en su dimensión de negocio que en su materialidad deportiva. La serie comienza cinco años después de que el protagonista perdiese el título mundial en un combate muy accidentado (recuerden el argumento de El hombre tranquilo).

Como drama familiar, la serie pone el foco en la manera en que un clan irlandés hace frente a las dificultades

Se da un papel muy relevante a la organización de los combates y a los bajos fondos del negocio del boxeo, donde Reg E. Cathey (The Wire) hace una magnífica interpretación del despiadado magnate del boxeo Barry K. Word.

Lights Out ahonda en los conflictos entre marido y mujer, entre padre e hijos e incluso toca la relación entre hermanos. Con naturalidad se muestra la fe católica del matrimonio protagonista. Es algo infrecuente y por eso digno de mención: no solo van a misa los domingos, hay una confesión en un momento clave.

Las dificultades familiares manejadas en la serie son narradas con verosimilitud por unos personajes muy conseguidos y un cuidado casting que no incluye a ninguna estrella de Hollywood, sin que se echen de menos.

La aceptación de los problemas económicos en una familia que lo tenía todo, la dura asimilación de la vuelta al ring, son creíbles. También lo es el descenso a los infiernos de su protagonista para proteger a su familia o la relación entre Patrick y su padre-entrenador (Stacey Keach, el rocoso alcaide de Prison Break).

Desde el punto de vista técnico, la serie está bien realizada y cuenta con muchos momentos brillantes, de una llamativa intensidad. Destaca, por ejemplo, el poderoso flashback del primer episodio, que, tras jugar con el espectador, nos muestra el lado más humano de un padre de familia que, aunque lejos de ser ejemplar, ama a los suyos por encima de todo. La relación de Patrick con su hija Daniella es conmovedora.

Ciertamente en el guion, se nota, y mucho, que en mitad de la temporada se decidió que no habría una segunda. La trama deportiva pierde fluidez, la entrada-salida de un nuevo entrenador resulta forzada. En la trama familiar hay sobredosis de sobresaltos y la aparición de la madre de Patrick es, sencillamente, prescindible. Otro efecto de su cancelación anticipada es que se dejan sin resolver tramas secundarias como la investigación del FBI o el oscuro pasado familiar de Theresa.

Pese a los problemas indicados y a unos salpicones de sexo (incluyendo uno, justo al comienzo del primer capítulo…) que no vienen a cuento y que parecen proceder del complejo de querer imitar la crudeza de la HBO, Lights Out es una serie de buen nivel, solvente, intensa, emotiva, agridulce, con un final brillantemente demoledor.

  
BUSCAR EN NJ: