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ZaragozaEl tren cumple 150 años en Zaragoza
Redacción (NJ) (Aug 29, 2011) Zaragoza
El próximo 16 de septiembre se cumplirán 150 años de la llegada del ferrocarril a Zaragoza. El primer tren vino desde Barcelona y llegó a la Estación del Norte, situada en el barrio del Arrabal. Desde entonces, este medio de transporte ha sufrido una constante evolución y ha supuesto desde siempre un importante impacto económico y social.

Las principales conexiones en estos primeros tiempos del tren en Aragón, unieron Zaragoza con Barcelona, Pamplona y Madrid, aunque el enlace con la capital no llegó hasta dos años más tarde, el 16 de mayo de 1863. Siglo y medio, después nada tiene que ver con la alta velocidad actual. El tren es hoy un medio de transporte más rápido, más eficiente desde el punto de vista energético, más cómodo y con prestaciones impensables en aquellos inicios del siglo XIX.

Los pasajeros procedentes de Madrid "al llegar a la ciudad tenían que ir en diligencia hasta la estación del Arrabal, pues la locomotora los dejaba donde está ahora el apeadero del Portillo". Así lo explicó Luis Lezáun Martínez de Ubago, catedrático de ingeniería mecánica por la Universidad de Zaragoza y un experto en el tema que el mes que viene presentará su libro 150 años de ferrocarril en Zaragoza en el Colegio de Ingenieros Industriales

El pasado mes de julio, Lezáun ya avanzaba en un artículo que "el ferrocarril tardó más de lo previsto en alcanzar nuestra ciudad, cuyo número de orden en la lista cronológica de capitales de provincia con tren es el diecinueve". La causa fue que "las líneas se iban construyendo desde el extremo opuesto a la capital de Aragón, para ir confluyendo en ella pues la mayor parte de capitales provenía de aquellas otras ciudades". Sin embargo, Zaragoza ya era por su posición geográfica "un gran centro del transporte para galeras, postas y reales diligencias".

Lezáun explicó que "hubo buena aceptación del ferrocarril desde un principio". Los pasajeros se acostumbraron rápidamente a esta innovadora forma de viajar que facilitó también mucho el transporte de mercancías, que en los primeros años consistían en harina y vino. Favoreció toda la industria aragonesa, pero fue la del Arrabal la que mayor impulso experimentó.

La existencia de diez estaciones en Zaragoza, aunque no de forma simultánea, demuestra la relación de dependencia de la ciudad del tren y viceversa. Para la historia quedarán las terminales del Arrabal, Campo Sepulcro, Cariñena, Utrillas, Delicias, Portillo, Química, Miraflores, la intermodal de Delicias y la de clasificación de La Almozara. Todas estaban unidas por enlaces ferroviarios que "con el paso de los años y el desarrollo urbanístico se convertirían en cinturones de hierro para la ciudad coartando sus posibilidades naturales de expansión".

Un puente de hierro que cruzaba el Ebro unía desde 1870 la Estación del Norte del Arrabal y la provisional para los trenes llegados de Madrid, situado frente al Portillo (donde se está construyendo el CaixaForum). El tren que hacía el recorrido entre Valencia y Hendaya realizaba cuatro paradas en Zaragoza antes de continuar su camino. El último enlace importante es el que va desde la avenida de Goya a Tenor Fleta. Actualmente todavía está operativo y es utilizado por los Cercanías y el AVE.

El detonante de la clausura de la estación del Norte fue precisamente la inauguración de uno de estos enlaces, ya que en 1969 fue posible que los trenes provenientes de Huesca o Lérida entrasen directamente en Campo Sepulcro por el apeadero de Miraflores sin tener que efectuar parada antes.

Hasta la creación de Renfe en 1941, las compañías ferroviarias más importantes en Aragón fueron la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España, o Compañía del Norte sin más, que controlaba desde 1878 los recorridos a Barcelona y Pamplona entre otros, y la de Madrid, Zaragoza y Alicante (MZA). En la todavía existente Estación del Norte, reconvertida ahora en centro cívico, todavía se puede leer en el frontis Caminos de Hierro del Norte. Aquí y en el Colegio de Ingenieros Industriales se harán actos conmemorativos a finales de septiembre, que incluirán exposiciones fotográficas y conferencias.

La posición de la capital aragonesa en la geografía española, permitió que desde 1863 se pudiera "ir de Madrid a Barcelona, pasando por Zaragoza, en algo más de 24 horas de tren. Este tiempo supuso un acortamiento tremendo con respecto a las 80 horas que eran necesaria en diligencia". El progreso fue rápido y antes de que acabase el siglo, "el tiempo de viaje se había reducido a 16 horas y 41 minutos".

A finales del siglo XX, un Talgo realizaba ese trayecto en algo más de 6 horas, ya que la locomotora tenía una potencia 20 veces mayor que una de vapor. El trazado impidió entonces el aumento de la velocidad, principalmente por los radios de las curvas. Cobraron entonces un protagonismo definitivo los itinerarios diseñados para la alta velocidad. Actualmente en AVE el viaje entre Madrid y Barcelona tiene una duración de aproximadamente 3 horas, mientras que en coche es más del doble.

Lezáun confiesa que su pasión por los ferrocarriles le viene desde la infancia "al vivir cerca de una estación porque mi padre trabajó en distintas azucareras a lo largo de varios puntos de España". Convirtió su afición en vocación y actualmente imparte una asignatura de ferrocarriles en la Universidad de Zaragoza, además de ser socio fundador de la Asociación de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (AZAFT). La vida del tren está muy lejos de quedarse estancada y el experto ve que su futuro estará en la alta velocidad y los trayectos de cercanías.

  
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