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El tailandés Apichatpong Weerasethakul recibe la Palma de Oro en Cannes Agencia EFE (May 24, 2010) Cine |
El palmarés del Festival de Cannes se ha atenido a las previsiones. Empezando por el trofeo a Javier Bardem, cuyo inmenso papel en 'Biutiful' (González Iñárritu) le ha permitido redondear su historial y dedicarle el trofeo a Penélope Cruz ("mi amiga, mi amor").
Se hallaba 'Pe' en la sala para corresponder el mensaje, aunque es cierto que el galardón al mejor actor alojaba una sorpresa: Elio Germano, protagonista de 'La nostra vita', fue convocado por Tim Burton, presidente del jurado, para acceder al trofeo 'ex aequo'.
Se lo merecía, como se merecía Apichatpong Weerasethakul la Palma de Oro. No es fácil deletrear el nombre del realizador tailandés ni descifrar su película, pero el sanedrín de Burton ha tenido muy en cuenta la audacia, la fantasía y la poesía de 'El tío Boonmee que se acuerda de sus vidas anteriores'.
Era una película de Festival, por así llamarla. Y un desplante a los colosos que habían comparecido a la competición de Cannes: Mike Leigh, Abbas Kiarostami, Kitano, Mikhalkov, Ken Loach, Tavernier y hasta González-Iñarritu se han marchado con las maletas vacías.
Distinto fue el caso de Juliette Binoche. Le faltaba a la actriz francesa el premio a la mejor interpretación femenina de Cannes. Se lo ha puesto en las manos 'Copie conforme' y se lo ha trabajado a las órdenes de Abbas Kiarostami.
Recuerdo al iraní Jafar Panahi
Tuvo Binoche la generosidad de dedicárselo a los hombres que la han amado y la han soportado, pero también se acordó de Jafar Panahi, el cineasta iraní a quien Ahmadineyad ha confinado entre rejas para escarmentar la libertad de expresión.
Debía haber formado parte del jurado. El mismo jurado que ha elogiado con creces al país anfitrión en los hitos del palmarés. Tanto por la 'Tournée' de Mathieu Amalric (mejor director) como por 'De hombre y de dioses', de Xavier Beauvois.
El balance, salomónico o no, incluye un impulso al cine subsahariano. No estaba representado en Cannes desde hace 14 años. Así es que la película de Mahamat Saleh Haroun ('El hombre que grita'), originaria de Chad, demuestra que la 63 edición del Festival de Cannes ha tenido una visión de 360 grados y un criterio tolerante.
Sirva como prueba el reconocimiento al guión que ha escrito el coreano Lee Chang-dong. Su jaleada película, 'Poetry', figuraba entre las grandes favoritas, pero esta vez el peso de Asia se ha desplazado a la convulsa Tailandia. Es la razón por la que Apichatpong Weerasethakul aprovechaba la ceremonia para enviar un mensaje de conciliación a su país. |
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