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ReportajesEl espíritu y estilo de los Agustinos, en el corazón de Zaragoza
Héctor Mendal (May 03, 2010) Reportajes
El Colegio San Agustín de la capital aragonesa nos abre sus puertas para conocer un poco mejor su estilo educativo, en el que reinan el respeto a la dimensión humana, teniendo en cuenta que deben ser los padres los principales responsables de la educación de los jóvenes.

“Todo ser humano tiene el derecho inalienable a recibir unos niveles básicos de educación, dentro de un contexto de igualdad de oportunidades. Toda persona está llamada a conseguir dentro de su proceso formativo la maduración, como ser responsable y libre”. Estos son, así de claros y contundentes, los dos primeros principios básicos de la educación que se imparte en el Colegio San Agustín de Zaragoza , uno de los centros educativos con más solera de Aragón.

Según su director, Miguel Olaortua, se trata de un colegio en el que se tienen muy en cuenta la dimensión trascendente de la persona, y en el que se respeta “su consciencia” a la par que se salvaguarda “su dignidad humana”. Aquí se tiene muy claro que los padres son los primeros y “principales responsables de la formación de sus hijos”, aunque se les reconoce el lógico derecho “a elegir para ellos aquella formación que, según su consciencia e indeclinable responsabilidad, prefieran”.

Como educadores natos que son, Olaortua tiene claro que los padres tienen “unos deberes que han de cumplir” para con la educación de sus hijos, algo que por otra parte no debería dejarse nunca exclusivamente en manos de terceros ya que las entidades educativas no pueden educar solas a los niños y jóvenes de nuestra sociedad si no encuentran en cada casa un claro refuerzo.

La Iglesia, necesaria

Para los Padres Agustinos cualquier forma de sociedad debe garantizar una escolarización total dentro de una pluralidad de opciones. “La educación, como servicio de interés público, puede ser ofrecida por entidades oficiales, tanto estatales como no estatales”, indica el director del centro. En este caso es necesario recalcar que la presencia de la Iglesia en el ámbito escolar “se justifica en el debido respeto a unos ciudadanos, que son y se reconocen católicos”.

La Orden de los Agustinos tiene un amplio recorrido en la historia de la Educación con mayúsculas, pues ha llevado a cabo su actividad en los más diversos y recónditos ámbitos sociales. Su espíritu y estilo de educar “continúan vivos y sintonizan con la sociedad actual y con las demandas del hombre de hoy”, indican fuentes autorizadas del centro zaragozano.

En este sentido es necesario señalar que las dos dimensiones del hombre agustiniano, es decir, interioridad-trascendencia y fraternidad-comunión-amistad, vienen caracterizadas en este colegio por la búsqueda activa y vivencial de Dios, quien intenta “expresarse en la apertura del hombre” y, también, en una pedagogía de la inquietud “que vuelve a descubrirnos a Dios”.

Se trata de un colegio en el que se respira un clima de contagiosa cercanía y amistad al mismo tiempo que se alberga una gran capacidad de diálogo y de mutua aceptación entre los seres humanos. Con una gran facilidad de adaptación a los tiempos y de sensibilización ante los problemas del prójimo, la libertad y la liberación personal reinan en conjunción con un espíritu generoso que incluye un arduo deseo de superación. El respeto hacia la persona y a la comunidad, y la cordialidad y alegría de la mano de la sencillez y la naturalidad son otras de las señas de identidad del centro.

Sus objetivos

La escuela católica es un lugar de encuentro de una comunidad de creyentes que dan testimonio de su fe en el mundo de la educación y de la cultura. Es por ello que, en este centro, se pretende dar “una formación íntegra de la persona mediante el desarrollo armónico de todas sus potencialidades”. Su director explica que “desarrollamos las aptitudes personales, estimulando la creatividad y la investigación científica”.

En el Colegio San Agustín de Zaragoza se fomenta un espíritu crítico frente a opciones totalizadoras de la ciencia o de la vida. “Creamos hábitos de trabajo para poder afrontar las nuevas situaciones y participar en la transformación de la sociedad. Favorecemos la educación personalizada y liberadora, para que nuestros alumnos sean ellos mismos artífices de su propia educación”, esgrime la cabeza visible del colegio.

Como centro educativo católico que es, en sus aulas se ofrece una cultura humana abierta al mensaje de la salvación. “Transmitimos una educación cristiana que vivencie personal y comprometidamente la fe. Formamos a nuestros alumnos para que actúen en la vida según sus criterios y actitudes evangélicas”.

Un poco de historia

Ubicado en los números 79-89 del céntrico Camino de las Torres de la capital aragonesa, el Colegio San Agustín de Zaragoza fue construido entre 1931 y 1934. De estilo neomudéjar aragonés, con grandes espacios lúdicos, fue complementando su equipamiento hasta que en 1982 se construyó el Polideportivo San Agustín, con una piscina cubierta y otra al aire libre de 50x20 metros. Además en un edificio contiguo está situada la Parroquia de Santa Rita, igualmente regida por los Padres Agustinos.

Se trata de un centro educativo que abrió por primera vez sus puertas a la enseñanza en el curso escolar 1941 – 1942, con un total de 82 alumnos y profesorado íntegramente religioso, una vez que fue devuelto el edificio a los Padres Agustinos, ya que fue utilizado como hospital durante la Guerra Civil Española. A mediados del siglo XX la popularidad del centro había aumentado en tal medida que ya albergaba 459 alumnos en sus aulas, con un grupo de internos que procedían incluso de municipios fuera de la ciudad de Zaragoza. Este internado continuó ejerciendo su labor hasta 1962, cuando fue transformado en Seminario de estudiantes agustinos de Bachillerato. Tres años más tarde el colegio ya contaba con 554 alumnos entre Primaria y Bachillerato.

Fue en 1969, con la implantación de la Reforma Educativa, cuando el Colegio San Agustín quedó configurado como un centro de tres líneas, con 24 aulas en los ocho cursos de Educación General Básica (EGB), nueve en los tres de Bachillerato Unificado Polivalente (BUP) y tres en el Curso de Orientación Universitaria (COU). Desde entonces, y hasta mediada la década de los 80, los alumnos aumentaron cada año llegándose a los 1.607 estudiantes, teniendo en cuenta que en 1974 se introdujo el denominado ‘preescolar’. Sin embargo la realidad demográfica española hizo que, desde 1985, el número de alumnos fuese disminuyendo paulatinamente, en lo que ahondó todavía más la adecuación de la ratio alumnos/aula establecida por las normas educativas españolas con el fin de conseguir una enseñanza más personalizada.

Desde 1941 han estudiado en el Colegio San Agustín de Zaragoza algo más de 6.000 alumnos, entre los que se encuentran personajes de reconocido renombre a nivel nacional, como José Luis Borau, director de cine; o Domingo Yndurain, secretario de la Real Academia Española de la Lengua hasta su fallecimiento en el año 2003.

  
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