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Educación y FamiliaEl trabajo humano y los valores II
Miguel Ángel Albás (May 10, 2009) Educación y Familia
La relación trabajo-valores es tan natural como la relación comida-subsistencia. Se come para vivir y se trabaja para realizarse y, la realización personal implica el propio desarrollo, que solo se logra obteniendo valores. Se puede argumentar que se trabaja solo para alcanzar el sustento pero, aunque ello fuera así, no dejaría de ser un medio de alcanzar valores. Los motivos del trabajo pueden ser variados pero los resultados del mismo, si es un trabajo bien hecho y además con actitud de servicio (por amor), es inevitable que nos traiga consigo, entre otras cosas, la adquisición de valores. Y ello en cualquier modalidad de trabajo (el llamado profesional, familiar, para los amigos, el social, deportivo, etc.).

En sentido estricto, no existiría un trabajo humano, sí este trabajo no pudiera relacionarse con sus valores. Es decir, si no fuera un trabajo realizado en relación a unos valores. Valores que cada trabajo aporta, independientemente de otros beneficios que nos pueda reportar...

La expresión valores se utiliza tanto en el vocabulario corriente, que no se puede prescindir de ella. Desde la perspectiva psicológica, los valores son realidades que nos otorgan nuevas posibilidades y que nos cubren determinadas necesidades. Los encontramos en la propia realidad de cada día, que nos enlaza estrechamente con las posibilidades y las necesidades humanas.

Desde un punto de vista filosófico, los valores son “las múltiples especificaciones del bien”. Por tanto, la expresión valores vendría a confundirse con la expresión bienes. Es evidente, por otra parte, que las posibilidades y las necesidades humanas están íntimamente relacionadas con el bien. ¿Que queremos y necesitamos…? Algo, a lo que llamamos: cosas buenas, bienes, valores.

Los seres humanos, dotados de inteligencia y voluntad, somos dinámicos, cambiantes y en nosotros, el deber ser se concreta, para alcanzarlo, en un deber hacer. Esta es una cuestión central en la relación trabajo-valores.

Los valores son lo perfectivo de cada ser, aquello que el hombre ha de alcanzar para tratar de acercarse a la perfección: calidad, inherente al sujeto, que le lanza a un movimiento de superación de limitaciones que le convierte en “un ser que ha de crecer”. Cada valor es para el ser humano un regalo y una tarea encomendada. En este sentido, la educación es crecer en valores, crecer en cada uno de los valores.

En síntesis, lo anteriormente expuesto pudiera expresarse del siguiente modo: “el ser de los valores no se contrapone al ser de la realidad, sino que es uno de sus principales componentes”. Lo que sucede es que alcanzar el máximo desarrollo de los valores por cada una de las personas, cuesta esfuerzo y continuamente el hombre ha de tratar, mediante sus trabajos, de acrecentarlos. De otra parte, nunca logra poseer los valores en su totalidad y plenitud en su vida terrenal. Los valores están ahí y ellos son los que nos permiten alcanzar el bien, la belleza, el amor… mas es, precisamente, el trabajo humano (nuestros trabajos de cada día) el que nos hace posible el poder incorporarlos a nuestro ser personal.

El hombre, nacido para crecer, ha de desarrollarse físicamente, intelectualmente, en autodominio (fuerza de voluntad) y espiritualmente. Ello implica una actitud activa por su parte y explica papel del trabajo en la adquisición de todo tipo de valores. De ahí, que sea prioritario en la educación, la exigencia del trabajo (el que sea) bien hecho, para que a través de él, se adquieran los valores que el hombre precisa para alcanzar su fin.

  
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