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Educación y FamiliaLa Justicia y el trabajo humano
Miguel Ángel Albás (Feb 20, 2009) Educación y Familia
La justicia es otra virtud humana imprescindible en el trabajo profesional. (El estudio, por ejemplo, es trabajo profesional para el que se denomina estudiante). Una observación elemental: si la justicia consiste en dar a cada uno lo suyo, yo no puedo perjudicar a los destinatarios de este servicio social que es mi trabajo, ni siquiera por razones que puedan parecerme urgentes o poderosas. (La capacitación profesional mediante el estudio es un servicio a la sociedad). Por eso, el trabajo, cualquier trabajo, es un derecho y un deber. Ello incluye las tareas en el hogar al servicio de la sociedad familiar, por parte de cualquiera de sus miembros; las prestaciones sociales voluntarias y no remuneradas en una ONG; las tareas realizadas a favor de los amigos etc.

Decíamos que no es justo eludir o realizar con baja calidad el trabajo por razones que nos puedan parecer urgentes y poderosas. Un ejemplo muy actual puede ser esa tendencia a mostrar solidaridades diversas a base de no trabajar. Deberíamos pensar, en cada caso: ¿Quiénes son los perjudicados? ¿Hay algún modo de evitar esta injusticia social? Porque “puede decirse que gracias al trabajo supervive la sociedad”, (cualquier sociedad, incluida la domestica) aunque también conviene añadir que ese servicio a la sociedad depende y mucho, de la calidad del trabajo con que se sirve.

La justicia exige, en todo caso, un mejor servicio. Quizá en alguna situación personal haya razones, por ejemplo, para trabajar pocas horas, pero nunca para un trabajo mal hecho. Además, un trabajo bien hecho, ¿en función de qué? Porque la justicia está más allá de un bien hacer técnico. Importa y es fundamental para que un trabajo sea justo, el para que sirve; para que se utiliza nuestro trabajo. “La técnica de los hornos crematorios nazis o de las purgas estalinistas era, desde un punto de vista instrumental, un prodigio de organización. Los miles de personas que intervinieron en esas acciones dieron muestras de dedicación, sacrificio personal, espíritu de superación… Pero todo esto no sólo no atenúa el resultado de injusticia – de crimen contra la humanidad-, sino que lo acentúa, porque no hay injusticia mayor que la que se ejecuta con la mayor perfección técnica”.

Para vivir la justicia en el propio trabajo será necesario, en primer lugar, haber superado algunos prejuicios muy generalizados: por ejemplo, el de la categoría socio-económica de las profesiones. A este respecto, “el sentido religioso y el profundo (aunque no vigente) sentido humano de la justicia exigen que la categoría de las profesiones dependa del efectivo servicio que se haga –a través de esa profesión – a la entera comunidad social”.

Por otra parte, ¿es posible vivir, de hecho la justicia, si falta en nuestro trabajo, ilusión “profesional”? Porque, uno puede estar convencido intelectualmente de la necesidad de vivirla, pero no encontrar energía o ánimos para ello.

Trabajar con ilusión equivaldría a intentar conseguir metas difíciles, pero posibles. La ilusión profesional es una actitud que “se concreta en cumplir el propio cometido lo mejor posible”, teniendo en cuenta sus repercusiones sociales. Es decir, viviendo para los demás. En otras palabras: “trabajar con la ilusión profesional de cumplir cada vez mejor la gran tarea humana de la justicia”.

Conviene añadir que si la actividad profesional consiste en un trabajo directivo, la justicia estará relacionada con su efecto multiplicador. Y, en general, con las consecuencias del propio comportamiento profesional en el modo de trabajar de los colaboradores.

Do otra parte, hay que reseñar que hemos de tratar en justicia de fomentar el liderazgo (coaching) en las personas que trabajan con nosotros en cualquier tarea ¿Cómo? Haciendo que sean encargados y no recaderos. Y posibilitando que la responsabilidad procure la autonomía, la creatividad y la independencia incluso. Es decir que superado su quehacer con nosotros, lideren otros grupos humanos; funden otro hogar competente, duradero e influyente en la sociedad; creen otras empresas, asociaciones y entidades al servicio de la comunidad...

  
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