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InternacionalEl euroescepticismo checo se instala en la presidencia europea
Redacción (NJ) (Jan 03, 2009) Internacional
Vaclav Klaus asume la presidencia de la Unión Europea con un polémico equipaje. El presidente de la República Checa se declara euroescéptico, contrario a la introducción del euro en su país, opuesto totalmente al texto del Tratado de Lisboa y descreído del calentamiento global, una "hipótesis floja" dice.

Este economista conservador, nacido en Praga hace 67 años, considera que el cargo que a partir de ahora ostenta no tiene importancia alguna, sabedor de que las grandes decisiones las toman los países fuertes de la Unión Europea, como Gran Bretaña, Alemania y Francia.

Ante esa ola de euroescepticismo que llega de la mano de Vaclav Klaus, el presidente francés Sarkozy, que ya ha dejado entrever su preocupación, ha fomentado activamente durante su presidencia europea las reuniones informales de los países del Eurogrupo, que son los que realmente deciden el día a día comunitario.

Y más ahora, cuando los ministros de Economía de la zona Euro, integrantes del Eurogrupo, se han dado de bruces con una crisis financiera y económica de consecuencias aún impredecibles.

Entre las primeras decisiones de Klaus está la de negarse a que la bandera europea ondee en el edificio que alberga su despacho presidencial, en la Plaza del Castillo de Praga, durante su turno de presidencia semestral de los Veintisiete como es habitual. Una manifestación más de su euroescepticismo y de su creencia de la falta de democracia en las instituciones comunitarias.

El Parlamento checo ha pospuesto a este año la ratificación del Tratado de Lisboa al que se opone más de la mitad de la población, que considera la UE poco más que un mercado y una fuente de subvenciones. Unas consideraciones sobre la Unión Europea que le sirvieron a Klaus para repetir mandato como presidente de la república el pasado febrero.

Una vez que se produzca la ratificación por el Parlamento checo, el Tratado tiene que ser avalado, y con "opinión propia", con la firma del presidente Klaus, puntualizó recientemente su ministro de Exteriores, Karel Schwarzenberg.

La puntualización de Schwarzenberg en la cumbre de Bruselas del pasado junio, posterior al 'no' irlandés al texto de Lisboa, se produjo cuando la República checa, contra todo pronóstico, sí quiso sumarse finalmente al compromiso de los países de la UE de sacar adelante el proceso de ratificación del mismo, aunque sin fijar una fecha.

Tras el 'no' irlandés al Tratado de Lisboa, el presidente Klaus sentenció que "el Tratado está acabado. No hay ninguna posibilidad de seguir adelante con él". Este cambio de actitud en la posición checa para sacar adelante el citado proceso se produjo sin haber recibido presión alguna, según aseguró el titular de Exteriores.

Los analistas estiman que si el primer ministro checo, Mirek Topolanek, sabe imponerse en la ratificación del Tratado de Lisboa en política interior, es probable que esta Presidencia de la República checa se dote de la credibilidad para dirigir a la Unión este semestre.

Durante este semestre de presidencia checa, bajo el lema 'Europa sin barreras', tendrán lugar las elecciones al Parlamento Europeo, terminará el periodo de funciones del Consejo Europeo y tendrá que ratificarse el Tratado de Lisboa, que reforma la Unión Europea y su Constitución.

  
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