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Educación y FamiliaDos direcciones de la fuerza de voluntad
Miguel Ángel Albás (Jun 06, 2008) Educación y Familia
Las resistencias que se oponen a la realización y consecución de una meta se encuentran: bien en el mundo interior o bien, en el mundo exterior. Luego es, en estas dos direcciones, donde la fuerza de voluntad tiene que actuar. En su dirección interna, a la fuerza de voluntad le incumbe determinar en que grado han de incidir los sentimientos, instintos, tendencias, deseos y pasiones en el comportamiento del individuo. Y ello, porque es precisamente sobre estas resistencias donde se ha de dirigir (si así lo decide) la fuerza de voluntad.

Son múltiples las posibilidades de su aplicación. Así, se prueba la fuerza de voluntad, cuando las personas se encuentran ante los impulsos, deseos, pasiones…, sean estos de goce de paladar, sexuales, de apetencia de estimulantes, de sensaciones o sentimientos vitales: alcohol, nicotina, droga, velocidad, etc… Otro campo de aplicación de la fuerza de voluntad interna es, la resistencia a las sensaciones corporales desagradables: hambre, sed, molestias físicas, cansancio, dolor, incomodidad, etc…

La fuerza de voluntad puede llegar a actuar, no sólo en la regulación de las tendencias, instintos y sentimientos, sino también, en la regulación y organización de la percepción de las imágenes o representaciones y de los pensamientos. Es por tanto, defecto de falta de la voluntad interna, el que la persona se deje desviar, continuamente, por las impresiones externas o el que no pueda mantener sus pensamientos; como lo es, la entrega desenfrenada a los ensueños, a la fantasía, a las ilusiones.

Respecto a la fuerza de voluntad externa, esta se enfrenta con los obstáculos que le presenta la realidad del exterior. Su tarea consiste en el vencimiento de dichos obstáculos. Es importante señalar, que esta realidad exterior, variará de significación para cada individuo.

Así, para unos, la presión ambiental se polarizará en la falta de “libertad”: represión, autoritarismo, superprotección etc… de padres, maestros, autoridades, amigos, medios de comunicación etc… Para otros, lo será la falta de información y falta de información de calidad, y por ello, la imposibilidad de establecer los cauces apropiados para actuar. También la presión ambiental puede proceder, de no poder utilizar más tiempo libre para sus aficiones o hobbys, etc.

La voluntad se desarrolla en la persona, cuando establece un nexo de unión entre el mundo interior y el exterior e, intenta regularlo, haciendo que ambos se interrelacionen y cooperen para alcanzar un determinado objetivo. Ante la resistencia a sensaciones interiores (incomodidad, cansancio, molestias físicas) y las propuestas por el mundo exterior (frío, terreno abrupto y empinado) la voluntad interviene para poder alcanzar la cima de la montaña.

Otro campo donde se desarrolla la voluntad, es aquel, en el que se decide a elegir entre las múltiples impresiones sensoriales que se le presentan, y determina, cual de ellas, es la que ha de constituirse en objeto de la percepción sensorial, (el libro que estas leyendo, la televisión que reclama tu atención, el teléfono que suena, alguien que habla).

El tercero, es el de las representaciones o imágenes mentales que sobrevienen y el pensamiento que actúa. Otra vez, es la voluntad la que se inhibe y se deja llevar o, dirige y ordena los pensamientos. Estamos hablando de concentración de nuestro “yo” consciente. (¡Es que no me concentro!; ¡Estoy muy concentrado!).

Y, por último, el cuarto campo, en que la voluntad ejerce su acción sobre los instintos, tendencias y sentimientos. De ella no depende el que vivenciemos unos u otros instintos o sentimientos en vez de otros, pero si que corresponde a la voluntad, que consintamos en ellos o no. También es la voluntad la que puede determinar en que medida deben de actuar los impulsos y cuales. Por tanto es, en definitiva, la voluntad la que viene a dirigir y configurar nuestra vida.

Pero todo ello, exige conocer como podemos mejorar nuestra fuerza de voluntad (músculo mental), ya que la fuerza de voluntad, como todo en el hombre, exige y necesita crecer, ser formada

  
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