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TELEVISIÓN  •  29-11-2004

José Couso, Crimen de Guerra, Investigación y Justicia
José Carlos Royo Blasco y Jorge Almeida (NJ)

Varios periodistas se amontonaban en el balcón del hotel Palestina en Irak, grababan la entrada de carros de combate norteamericanos en la capital, Bagdad, casi cuatro horas de un alto el fuego por ambos contendientes, solo un estallido de artillería, un obús de un tanque americano, rompió el silencio. José Couso moría.

Hoy en día sus hermanos, su madre y varios compañeros de profesión reivindican justicia por ese acto, un asesinato, con la consigna "José Couso, crimen de guerra, investigación y justicia".

El libro "José Couso: La mirada incómoda" es un testimonio, y una exigencia de justicia. Treinta y siete personas, entre ellas familiares, amigos y compañeros firman este libro autoeditado para dar a conocer al publico un caso aun sin resolver.

La presentación del libro en Aragón tiene lugar con la presencia de David Couso, hermano de José, y Fernando Rivarés conocido periodista aragonés, que prestaron su tiempo en esta entrevista.

Sentados en las sillas del Forum poco antes de empezar el acto, empezamos nuestra pequeña conversación.

-Bueno, la presentación del libro en Zaragoza es hoy pero ¿cuando se publicó el libro?- comencé.

- Sí, se publicó el 27 de abril, pero hoy es presentado en Aragón.

-¿Sabes que en la Librería General ni saben de su existencia? Algunas risas, y Fernando Rivarés interviene:

-En el Corte Inglés está, y en la librería Cálamo.

-Pues en la Librería General no lo tienen.

-Eso es el mito del capitalismo. Todo está en la librería más grande, pero luego no es verdad- añadió Rivarés con una sonrisa.

- Este no es el primer libro que se publica sobre un periodista que fallece, hubo un libro del mismo tipo con historias de testigos y amigos sobre un periodista muerto en Sierra Leona.

- Miguel Gil -especifica David Couso.

- ¿Con este tipo de libros se busca recordar que estos tristes hechos ocurren, y no se deben olvidar?

- No, en realidad queríamos realizar un homenaje a José, y un libro denuncia sobre los hechos ocurridos, y entonces se empezaron a sumar algunos compañeros, Dulce Chacón fue la primera, escribió un poema íntegro dedicado a José, y a partir de ahí surgió una idea de pedir colaboraciones, el siguiente fue José Luis Sanpedro que escribió el prólogo, Maruja Torres, e infinidad de periodistas, entre ellos Olga Rodríguez, que estuvo en Irak con José, sumando al final 37 autores.

- Así que el libro tiene una finalidad, ¿no?

- Lo más importante del libro es recordar a José Couso -dice Fernando Rivarés,- y también financiar los costes del proceso judicial de llevar a los tres militares yanquis culpables de acabar con la vida de José ante la ley.

Con cierto respeto pregunté:

- ¿Cómo va el caso actualmente?

- Con el anterior ejecutivo sufrimos dos procesos de archivación de la querella, salvamos esos escollos, y se iniciaron diligencias en octubre del año pasado, hace un año y un mes, y aún continúa abierta, hemos mantenido reuniones con el fiscal general del estado, pidiendo un impulso a la investigación, y que no se obstaculizara esta búsqueda de justicia, responde David.

- ¿Así que habéis recibido el apoyo del actual gobierno?

- Sí.

- ¿Cree que esos militares acabarán en el banquillo de los acusados? -pregunta Jorge.

- Sé que la esperanza no se pierde. De hecho hay unas madres al otro lado del charco que llevan 27 años exigiendo por sus hijos y maridos desaparecidos, y han conseguido ver a médicos y militares de las dictaduras sentados en esos bancos, aunque sé que a día de hoy es difícil, ya que el ejército norteamericano es impune ante todo tipo de tribunales, y que solo son juzgables en su país, y hoy no es posible presentarles a juicio en España, sabemos que es una lucha dura y larga, pero ni tiramos la toalla ni perdemos esperanza alguna.

- ¿Se va a publicar el libro en otros países?

- El primer sitio ha sido aquí en España, pero periodistas han llegado a interesarse en Cuba por él, y por la publicación del mismo en su país, para que se conociera el caso.

- Parece que ha trascendido nuestras fronteras -añado.

- Sí -dice David, y sonríe.

- El libro tiene algunas peculiaridades, como dibujos y fotos, ¿qué quieren explicar?

Esta vez es Fernando Rivarés el que responde:

- Si, tiras cómicas de Forges y otros, hay fotos de José trabajando, y creo que como pacifista y periodista es algo muy importante, es algo que levantó el asesinato de Couso y Anguita Parrado,y de muchos otros, fue la reacción popular en contra de una guerra que un señor con bigote impulsó. Como Olga Rodríguez dice en el libro, además de reivindicar la memoria de José Couso, es para recuperar la verdad y la libertad para averiguar qué ocurrió de verdad, algo muy importante para Maribel, madre de José, y sus hermanos y hermanas, y para la gente, cuando un gobierno miente o cuando un poder miente es la democracia y el pueblo los que están en peligro. En las imágenes del libro se muestra como este hecho enervó al país, que salió a la calle a exigir su derecho cívico y pacífico de mostrar su desacuerdo, y eso cambió el país, y se vislumbró que el poder, el gobierno mentía, que es la última cosa que debe hacer.

- Un fallecimiento también famoso en Irak, por desgracia, es el de Julio Anguita Parrado. ¿Tenéis también algo que decir de ello?

- Sí, la muerte de Anguita Parrado también fue un hecho significativo -asintió David-, pero me gustaría matizar que uno fue una muerte y otro un asesinato, ambos una desgracia, pero en el caso de Julio Anguita Parrado, él acompañaba una unidad militar, sabía a lo que se exponía, mi hermano desarrollaba su actividad de periodista en un hotel de sobra conocido por la coalición angloamericana, trescientos periodistas se encontraban en el hotel Palestina, y mi hermano no oyó en cuatro horas ni un tiro, hasta que un obús procedente de un carro blindado americano impactó en el hotel, y es diferente de lo que le ocurrió a Julio Anguita Parrado, lo nombramos, y nos apenamos de su fallecimiento, pero fue diferente, mantenemos una buena relación con la familia de Julio.

Tras esto se acabó nuestro tiempo y comenzó la presentación oficial del libro en Aragón.

La presentación del libro comenzó con las palabras de Fernando Rivarés, "... a veces las presentaciones no son solo un acto cultural, a veces son un acto político... es una opinión personal... creo que la muerte de Couso fue un disparo contra la libertad, contra la gente que gritó contra esa injusta guerra... las imágenes de Couso llegaron para enseñar la verdad... mataron el intento de mantener la libertad... porque era un testigo molesto".

Seguidamente dio paso a David Couso, quien expuso gran parte de los fines que se buscan con la venta y producción del libro, homenajear a José Couso y a todos los muertos en Irak y pagar los procesos judiciales derivados de la querella criminal que la familia y amigos han interpuesto contra los tres soldados norteamericanos que cometieron el asesinato de José Couso y de Taras Prosiu, un cámara de televisión ucraniano. Estos soldados no sólo no han pagado todavía su error, sino que son impunes y en su país son considerados héroes.

Con el anterior gobierno, el del PP, la familia tuvo que ver cómo su denuncia era archivada y además tuvo que escuchar las indignantes declaraciones de la ex-ministra de exteriores Ana Palacios, que afirmaba que no podía pedir responsabilidades a su homólogo Collin Powel.

Con el ejecutivo actual han mantenido una serie de reuniones y han conseguido que a Couso y a otros periodistas les fuera entregada la medalla al trabajo. Quieren que la investigación y la justicia no se queden en el tintero y afirman que: "si nuestras expectativas no se ven satisfechas nos manifestaremos en la calle Ferraz".

Uno de los aspectos curiosos del libro es el hecho de que es autoeditado por la familia y los amigos. Cuenta que: "tuvimos varias conversaciones con algunas editoriales, pero nos imponían ciertos filtros y que nos centráramos más en la vida de José, como familia no estábamos dispuestos a que nos impusieran filtros ni cortes en lo que queríamos contar". Los amigos y compañeros querían contar lo que allí ocurrió.

David Couso afirma que la muerte de su hermano fue "un crimen de guerra".

Hasta 4 versiones diferentes ha recibido la familia por parte de los altos mandos militares:

La primera versión cuenta que los soldados del carro de combate M1 Abrahams,"un arma de paz" según el presidente norteamericano, respondieron al fuego enemigo procedente de la azotea del hotel Palestina, en Bagdad.

24 horas después, la versión insistía en que el fuego enemigo se había recibido desde el hall del hotel.

La siguiente versión afirmaba que los dos cámaras eran oteadores del ejército iraquí. Esto se basaba en el hecho de que el redactor buscaba con los prismáticos nuevos objetivos para grabar.

La última versión, obtenida gracias al gobierno ucraniano, quien protestó ante la muerte de su ciudadano y exigió una explicación al gobierno estadounidense, afirmaba que los soldados actuaron "en defensa propia". "Pensándolo bien -dice David- no se equivocaban tanto, pues les atacaba la verdad y la libertad de expresión".

Esta frase dio pie a otro tema, los periodistas y la información sesgada. Cómo los periodistas que van con los marines norteamericanos están totalmente controlados y los contenidos que publican son censurados.

En el caso de José Couso el gobierno de los Estados Unidos emitió un informe de 52 páginas cuya tesis sostiene que sus soldados actuaron en defensa propia. El periódico "El Mundo" publicó un artículo en el que se decía que los militares podían haber eludido el disparo, ya que sus instrumentos les hubieran permitido hasta identificar el color de sus iris.

"Los errores se pagan, que tres militares, considerados héroes en Estados Unidos, no paguen por los suyos es injusto" ensalza David Couso y finaliza con la frase que distingue su lucha: "José Couso, crimen de guerra, investigación y justicia".