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PERFILES  •  31-5-2004

Rosa Regás: "Viví la Infancia de los Vencidos"
Rebeca Muñoz Gil (NJ)

Diario de una abuela de veranoVerano, sol, calor, luz, mar, olas, playa, arena, montaña, luna, brisa, macarrones, hamburguesas, juegos, peleas, cuentos, charlas, nubes, tormentas, lluvia, sueños, recuerdos; todas estas y muchas más componen nuestros veranos y los de Rosa Regás.

Los veranos de Rosa Regás con sus nietos son la tónica de su nuevo libro "Memorias de una abuela de verano". Una obra en donde los recuerdos, la alegría y el cariño, cobran vida para mover las memorias de todos nuestros veranos. Dice Rosa Regás que sus veranos siempre son buenos. La escritora pasa un mes con sus nietos. "La organización es fácil, únicamente debes pararte a mirar, escuchar y a discutir con los niños". A la hora de preguntarle si sus hijos y nietos han leído los libros, reconoce que tres de sus hijos no lo han leído, algo de lo que a día de hoy se avergüenzan en reconocer. Los nietos mayores, en cambio, buscan su parte. Las opiniones de cada uno "hacen que me ratifique en el carácter de cada uno de ellos".

Para ella es una especie de deuda con su infancia, aunque no comparte la opinión de aquellos que se vuelcan con los nietos porque no pudieron con sus hijos. "Si tienes un compromiso político y social todavía tienes un compromiso mayor con los hijos; a lo mejor tienes menos tiempo pero sí más calidad". Rosa Regás cree que no se debe renunciar a los aspectos que la vida ofrece. Ella compartió su profesión y su crecimiento personal con el crecimiento de sus hijos. "Los momentos más divertidos y apasionantes de mi vida los he pasado con mis hijos".

"No creo que se quiera más a los nietos. Los hijos son complemento, comparten contigo la vida, las noches, los días, compartes con ellos los descubrimientos de lo que son las ideas que confieren tu vida: libertad, justicia"

Conceptos y situaciones que compartió con sus hijos, ya que ambos crecieron a la vez. "Con los nietos es distinto, tengo 15 y es otro asunto, es divertido; los padres miran a los hijos, los abuelos contemplan. Es más divertido el papel de abuelo pero no da plenitud como el papel de padre".

Rosa Regás, sonrienteRosa Regás también habló, en la presentación de "Memorias de una abuela de verano", de su infancia. Una infancia dura, la de los niños vencidos. "La infancia de los niños vencidos en la guerra, de los niños de una mitad de España. Fue una infancia desgraciada, incluso dickensiana. De esta manera, hemos querido dar a nuestros hijos lo que no tuvimos, un ambiente de confortabilidad emocional". "No tuve vida de familia como todos los niños perdedores, los niños obreros, pobres, de oficios, burgueses, el perdedor tenía un estigma clavado que mis hijos ya no tuvieron. La vida en los cuarenta era muy dura, para los ganadores y los que se enriquecieron con el estraperlo y con favores, fue una dureza distinta. Traicionaron sus propias ideas, su legalidad y a la república".

Un libro que no sólo evoca las diferencias entre los veranos de la abuela y de los nietos, sino que también habla de los paisajes. Paisajes que construimos a través de los recuerdos. "Todos los paisajes son bonitos, sea donde sea. Solo necesitan que unos ojos los miren. Si los miras con atención aparecen trinos que te hacen ver al pájaro, rumor que te hace aprecia el viento". Esos paisajes y la forma de mirarlos y de retratarlos con las palabras es obra de Rosa Regás en este libro "en cualquier lugar del mundo se puede crear una página que haga generar envidias". "Mis nietos no se dan cuenta del paisaje, lo harán al crecer. Cuando tengan cuarenta años y recuerden como era ese paisaje se sentirán como yo lo describo en el libro. A un niño simplemente le parece normal".

Para la escritora a lo largo de la vida van surgiendo muchas preguntas. "Un niño cuando habla de la muerte, la religión o la guerra es mucho más simple, porque no tenemos influencias. Por esa razón, mis nietos me enseñan a mirar de otra manera, a descubrir nuevas cosas".

La autora insistió, tras ser nombrada Directora de la Biblioteca Nacional, en la necesidad de educar a leer. "Leemos poco, pero no tanto como dicen. En el metro y el bus vemos gente leyendo de continuo, forman parte de una sociedad que se mueve. La lectura es un placer activo, un esfuerzo, no es como ver la televisión que no te mueves mentalmente. La lectura es imaginación, fantasía, inteligencia y capacidad de comprensión, todo eso cansa. Hay que cansarse para encontrar el placer". Para ella es importante encontrar el libro de cada uno. "Encontrar lo que le gusta y lo que no, saber del mundo de los libros, si te gusta, buscas más y más, es una fascinación añadida".