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PRENSA  •  12-4-2004

Basta ya de Muertes Inocentes
Héctor Mendal (NJ)

Son muchos los reporteros de guerra que caen en conflictos armados -víctimas de supuestos errores militares-, que son chantajeados, obligados a publicar falsas informaciones, o utilizados como moneda de cambio para conseguir algún fin en un conflicto armado. Hace un año de las muertes, en Irak, de los periodistas españoles José Couso y Julio Anguita Parrado. Las investigaciones sobre ambas siguen sin esclarecer los hechos.

El Colectivo Hermanos, Amigos y Compañeros de José Couso sigue luchando por esclarecer su muerteHace ya más de un año de las muertes en Irak de los reporteros españoles José Couso (cámara de Telecinco) y Julio Anguita Parrado (hijo del político Julio Anguita y periodista del diario El Mundo). Couso murió bajo fuego norteamericano en el Hotel Palestina, mientras que Anguita causó baja al recibir su unidad el impacto de un misil iraquí, mientras informaba para su diario sobre la caída de la capital, Bagdad, en manos de las tropas norteamericanas. Las investigaciones para esclarecer ambas muertes siguen su curso; Noticiasjovenes.com ha podido tener acceso a los resultados de la investigación del Mando Central de EEUU (CENTCOM) sobre la muerte de José Couso el 8 de abril de 2003 en el Hotel Palestina. Dicho texto dice así:

En discusiones de alto nivel entre nuestros Gobiernos, el Gobierno de Estados Unidos declara que el CENTCOM ha investigado la muerte de José Couso en el incidente del 8 de abril en el Hotel Palestina. Esta investigación ha concluido y el resultado ha sido comunicado al vicepresidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor. Ese resultado es el siguiente:

En los meses previos a la Operación Libertad Iraquí, el Departamento de Defensa había trabajado con los medios de comunicación de todo el mundo. Las reuniones mensuales del Pentágono con los jefes que representaban a los medios nacionales e internacionales fueron grabados y las transcripciones alojadas en la página web del Departamento de Defensa para facilitar el acceso de todo el mundo.

En estas reuniones, se advirtió reiteradamente a los medios que el campo de batalla era un lugar peligroso y especialmente para aquellos periodistas que no acompañaban a las tropas. Se advirtió a los periodistas, ya en la reunión del m es de febrero, antes de que comenzara la acción militar, que Bagdad sería un lugar extremadamente peligroso para los reporteros. Las agencias de noticias fueron específicamente advertidas de que el Departamento de Defensa no podría darles ninguna garantía de seguridad ni ninguna clase de aviso cuando se acercara a sus reporteros en Bagdad.

José Couso,cámara de Telecinco asesinado en IrakEl 7 de abril, las fuerzas de la coalición habían empezado a rodear Bagdad y habían iniciado incursiones hacia el interior de la ciudad. El 8 de abril, las fuerzas de la coalición entraron en Bagdad, encontrando dura resistencia. El enemigo operaba por todas las zonas civiles, disparando con toda clase de armas contra las fuerzas de la coalición desde los tejados y ventanas de los edificios. El enemigo luchaba sin ninguna consideración hacia los civiles o las estructuras civiles. Las fuerzas de la coalición siguieron luchando en su camino hacia el río Tigris, justo frente al Hotel Palestina, un área de significativa actividad enemiga.

El 8 de abril fue un día de intensos combates para la Compañía A, de la 4-64 División Acorazada. Su principal misión era asegurar un cruce e impedir al enemigo el uso del puente Jamurohaora. En un primer intento de la Compañía A para asegurar el cruce, se encontró con fuego intenso, directo e indirecto, de lanzagranadas, morteros y armas ligeras desde posiciones defensivas (bunkers) y desde el interior y el tejado de los edificios cercanos. Según se aproximaba al cruce, la compañía sufrió dos heridos. El cruce estaba defendido por al menos un batallón de la Guardia Republicana Iraquí.

El fuego era tan intenso que la Compañía A retrocedió y solicitó apoyo aéreo y de fuego. Un aparato A-10 lanzó un ataque directo contra el enemigo. Entonces la Compañía A volvió a atacar. El enemigo continuó resistiendo y sus disparos provenían en su mayor parte de la otra orilla del Tigris.

La información que llegaba continuamente a la Compañía A indicaba que el enemigo incrementaba sus movimientos y actividades en la otra orilla del Tigris. Informaciones adicionales desvelaron la existencia de potentes misiles antitanques. En este momento, la Compañía A llevaba varias horas luchando intensamente. El comandante en jefe de la Compañía fue entonces avisado por su Cuartel General de que una radio enemiga había sido confiscada y que podían interceptarse las transmisiones del enemigo. Esas transmisiones indicaban que la Compañía A había sido descubierta por un observador enemigo que se encontraba al otro lado del río Tigris y que estaba dirigiendo fuerzas enemigas y disparos en dirección a la Compañía. Aún bajo intenso fuego de mortero, lanzagranadas y misiles, el comandante en jefe de la Compañía A ordenó a su gente que estudiara los edificios cercanos para intentar localizar al observador. Miembros de la Compañía A localizaron a una persona con prismáticos en los balcones de una habitación de los pisos superiores de un edificio color marrón. También divisaron destellos de luz, parecidos a los del fuego enemigo, provenientes de la misma localización del edificio.

Se disparó una ráfaga de munición de 120 milímetros a la supuesta posición del observador enemigo. Inmediatamente después, las transmisiones interceptadas indicaban que el observador enemigo estaba recibiendo fuego y el fuego coordinado dirigido hacia la Compañía A cesó.

Sólo después del incidente, la Compañía A se percató de que el edificio contra el que había disparado era el Hotel Palestina y que periodistas alojados en el Hotel habían resultado muertos o heridos. No obstante, informes de inteligencia indicaron que el enemigo usó partes del Hotel como base de operaciones y que se tenía lugar intensa actividad enemiga en el interior y en los alrededores del Hotel.

La Compañía A estaba bajo intenso fuego enemigo. Tenían información de inteligencia de que estaban bajo directa observación de un observador enemigo. Las actividades desde los balcones del Hotel Palestina eran similares a las de un observador enemigo. Dispararon una sola ráfaga en defensa propia de acuerdo a las Reglas de Combate.

El enemigo había optado repetidamente por llevar a cabo sus actividades de combate desde todas las zonas civiles de Bagdad. Estas acciones incluían el uso del Hotel Palestina y las áreas inmediatamente aledañas como base de operaciones militares. Bagdad era un área de intenso combate y los periodistas eligieron permanecer allí pese a las advertencias del extremo peligro que ello conllevaba.

Nos gustaría reiterar que la muerte de José Couso fue una tragedia y que Estados Unidos comparte profundamente el dolor de su familia.


El "Colectivo Hermanos, Amigos y Compañeros de José Couso" no se rinde

Julio Anguita Parrado murió víctima de un misil iraquí tras la toma de Bagdad por tropas estadounidensesUn año después de la muerte de Couso, el "Colectivo Hermanos, Amigos y Compañeros de José Couso" sigue luchando porque las investigaciones esclarezcan la muerte del cámara de Telecinco. Los paros en la profesión periodística se repiten muy a menudo, así como las concentraciones delante de las sedes del Partido Popular de la calle Génova, de Metro Alonso Martínez o de la calle Colón, todas ellas en Madrid, todos los martes a las 12 del mediodía. Javier Couso, hermano del fallecido, sigue su lucha para esclarecer la muerte de su hermano, a pesar de que, según él "ha pasado un año de mentiras, ausencia y dolor".

El camarógrafo de Reuters, Taras Protsyuk, de origen ucraniano, también murió en el Hotel Palestina bajo fuego de los Estados Unidos, así como Tarek Ayoub, de la televisión Al Yazira, que lo hizo en uno de los ataques aéreos que el ejército estadounidense desató sobre Bagdad. En el caso de Anguita, lo hizo víctima de un misil iraquí, que destrozó su centro de operaciones cuando estaba siguiendo la toma de Bagdad para el diario El Mundo. Al menos seis periodistas han muerto víctimas de disparos estadounidenses desde que comenzó la guerra en Irak. Basta ya de muertes inocentes.