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ONGS  •  2-12-2003

Entrevista con Pascual Moreno, director territorial de Intermón Oxfam en Aragón:

"Nunca Antes ha habido una Incoherencia tan grande en el Discurso de la Guerra contra el Terrorismo"
Enrique Marqués (NJ)

Pascual Moreno lleva 8 años como director territorial en Aragón de Intermón, una ONG que desde hace 47 años trabaja con personas de países subdesarrollados para conseguir que éstas puedan ejercer su derecho a una vida digna, y que cuenta ya con más de 190.000 socios en España. Desde 1986, Intermón está asociada al grupo Oxfam Internacional, que integran 12 ongs de otros tantos países.

Noticias Jóvenes - A nivel personal, ¿qué es lo que le llevó a colaborar con una ONG como Intermón?

Pascual Moreno -
Hay una doble decisión: porqué colaborar con una ONG y porqué con Intermón. Tanto mi mujer como yo hemos compartido siempre mucha inquietud por los problemas sociales; y de hecho ella ya era voluntaria de Intermón antes de entrar yo, así que cuando salió el puesto de director tuvimos que decidir si nos presentábamos y quien lo hacía. Intermón me gusta por su perfil internacional y porque no sólo se limita a llevar a cabo su trabajo de cooperación al desarrollo, financiando, apoyando y dando soporte a estos proyectos en países del sur, sino que también hace un trabajo de influencia social y política para tratar de conseguir cambios que beneficien a las poblaciones del sur. Yo estoy convencido de que trabajar en estas zonas es imprescindible porque nos legitima y nos da contacto con esa realidad y capacidad de interlocución con la gente de allí, pero creo que con eso sólo jamás daríamos pasos decisivos para la erradicación de la pobreza, así que también es imprescindible un trabajo intenso en el ámbito de la influencia social y política.

NJ - ¿Y qué es lo que más le ha impresionado en los años que lleva como director territorial de Intermón?

Una de las imágenes de la campaña 'Armas bajo control'PM -
Normalmente lo que más te impresiona son los gestos personales. En Paraguay, por ejemplo, donde uno de los grandes problemas es la concentración de posesiones de tierra en muy poca gente. Aquí apoyábamos a un despacho de abogados que se dedicaban a apoyar a comunidades indígenas que habían ocupado tierras. Fuimos a ver este proyecto y a los diez minutos de estar con el líder de la comunidad apareció toda esa comunidad y la gente se puso en fila para darnos un abrazo y, claro, yo por una parte estaba sintiéndome agradecido por algo que no estaba haciendo sólo yo, sino todos los socios de Intermón en España, y era impresionante que te preguntaran que dónde estaba España, si estaba más lejos que Brasil...; o sea gente cuya esfera personal es tan limitada y que de repente se siente apoyada por gente que está a miles de Km de distancia.

NJ - ¿Cómo encuentra en estos momentos el nivel solidario de la ciudadanía?, ¿existen unas épocas más solidarias que otras o en este asunto hay una cierta continuidad?

PM -
Yo creo q en España tenemos una solidaridad un tanto compulsiva, aunque desde luego hay excepciones. Nos sentimos compungidos ante las grandes tragedias en un momento dado, cosa que está muy bien, porque eso sale de corazón, pero también es poco racional en el fondo. Falta todavía hacer de la solidaridad un valor permanente, que tenga presencia en nuestra manera de hacer política y actuar como país.

NJ - Mucha gente tiende a identificar la caridad y beneficencia con instituciones de carácter religioso. Sin embargo, Intermón realiza una actividad independiente y de carácter laico, ¿qué tiene que comentar al respecto?

PM -
Bueno, Intermón es una asociación laica pero sí que tiene un origen religioso, porque surgió como una iniciativa de la Compañía de Jesús en el año 1956, pero entonces no se llamaba Intermón ni era lo que es ahora. El año 1986, sin embargo se decide que Intermón sea una organización laica. Sigue habiendo una presencia de la Compañía de Jesús en el patronato, pero es más que nada simbólica, porque tampoco se quería dar una idea de ruptura, sino que es una decisión institucional de la propia Compañía, que consideró que Intermón había crecido y tenía una pluralidad interna muy fuerte. Además, la pertenencia al grupo Oxfam pasa imprescindiblemente por tener una independencia absoluta de sus asociados, es decir, no puedes pertenecer a Oxfam sin tener una soberanía sobre las decisiones que vas a tomar.

NJ - ¿Qué tipo de relación existe entre Intermón y el resto de ONGs nacionales y extranjeras?

PM -
En nuestro caso, forma parte del plan estratégico el colaborar con otras ONGs, y de hecho nuestras campañas ya no se hacen nunca de forma individual. O son una campaña de todo el grupo, que son 12 ONGs de otros tantos países, como es el caso de Comercio con justicia, o son campañas con otras organizaciones, como la de actual de Armas bajo control, con amnistía internacional.

NJ - Parece obvio que la unión al grupo Oxfam Internacional ha beneficiado a Intermón...

PM -
Sí, es una cuestión sobretodo de impacto. Nosotros vemos, por una parte que el trabajo de cooperación, en tanto en cuanto lo estamos haciendo con otros grupos tiene un impacto mayor, y por otra hay mayor calado a la hora de influir social y políticamente en fueros como las agencias de naciones Unidas, o el FMI, ámbitos donde creemos que las propuestas que estamos lanzando es donde pueden conseguir los cambios que necesitamos. Por ejemplo, la campaña Comercio con justicia, un referente muy claro es la Organización mundial de Comercio.

NJ - En estos momentos están centrados en la campaña conjunta con Amnistía Internacional "Armas bajo control", que supone toda una declaración de principios dada la situación mundial, después de la guerra y con continuos atentados terroristas que escandalizan al mundo. Pero, ¿hasta qué punto es realista esta campaña; en qué consiste y qué se puede conseguir?

PM -
Yo creo que en estos momentos, en le ámbito internacional, nunca antes ha habido una incoherencia tan grande entre el discurso de la guerra contra el terrorismo, en el que el objetivo último es la seguridad de la ciudadanía, frente al absoluto descontrol que existe con el comercio de armas. O sea, si tu estás pidiendo a la gente que se implique en una guerra contra el terror para garantizar su seguridad y ala vez estás distribuyendo armas por todo el planeta lo único que haces es sembrar inseguridad. Además es un caldo de cultivo muy grande en el cual es muy fácil para los grupos terroristas armarse, porque no hay control. Esta incoherencia hay que abordarla. Nosotros no es que queramos que no se comercie con armas, entendemos que las armas pueden tener un uso legítimo; pueden ser usadas por ejércitos regulares, por la policía, etc., pero si no hay un control sobre las transferencias de armas lo normal es que no sea difícil hacerse con éstas para utilizarlas ilegalmente. Lo que estamos hablando es de una campaña que propone el control internacional de las armas. Lo que no puede ocurrir es que en España, para ser transportador de naranjas haya que estar debidamente registrado y habilitado, y para ser exportador de armas no haya que pasar por ningún control.

NJ - También en estos días, Intermón organiza la 7 recogida de juguetes en el Centro Cultural Delicias de Zaragoza; ¿cómo puede colaborar la gente y qué se ha conseguido en ediciones anteriores?

PM -
Nosotros con el rastro de juguetes tenemos varios objetivos; el primordial es el de conseguir fondos para programas de cooperación, pero también es para nosotros una herramienta educativa; nos permite hablar con los donantes de los juguetes, con los niños, de aspectos y valores como la reutilización, el reciclaje y el consumo responsable. Esos niños, dando su juguete favorecen que otros niños jueguen con ellos. También se les explica el destino de esos juguetes. El rastro de este año nos permite financiar un programa de desarrollo muy ambicioso en Mozambique, en el que ya llevamos invertidos 4 años y 3 millones de euros, y que es un programa para garantizar el acceso y la calidad de la educación y su sostenibilidad cuando Intermón Oxfam deje deje de apoyarlo.