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PERFILES  •  18-8-2003

Cineastas Aragoneses - José MĒ Forqué
Enrique Marqués (NJ)

A José MĒ Forqué (Zaragoza, 1923 - Madrid, 1995) se le ha atribuido casi más que a nadie la denominación de "artesano", que en el mundillo cinematográfico se suele aplicar a aquellos cineastas que abarcan todos los géneros, que ruedan sus películas eficazmente y son importantes en la industria en su momento, pero que carecen de ese genio que les separa de los cineastas de más prestigio. Es decir, que el término casi se puede definir como un despectivo suave y positivo, pero que marca claramente la inferioridad con respecto a los considerados "maestros".

Como muchos otros directores del momento, sus inicios se encuentran fuera del campo cinematográfico, al trasladarse a Madrid para estudiar arquitectura, pero sus inquietudes teatrales universitarias le hacen entrar en contacto con Pedro Lazaga, con quien codirige María Morena en 1951, tras otros trabajos anteriores de tipo propagandístico, tan del gusto de aquella época. Este tipo de producciones no serán ajenos a Forqué en el futuro, pues en 1955 codirige con José Antonio Nieves Conde La legión del silencio, y ya en solitario Embajadores en el infierno, que se centraba en un grupo de soldados españoles de la División Azul prisioneros en un campo de concentración soviético.

Este título fue uno de sus grandes éxitos, pero un año después habría de llegar una de las películas por las que todavía hoy más se le recuerda; Amanecer en puerta oscura, con un gran Paco Rabal en el papel de un bandolero andaluz del siglo XIX, que es indultado por el Cristo en la famosa tradición de que sea la figura de éste quien con el brazo señale el preso a librar de su condena. La película posee una factura que demuestra el buen oficio de Forqué, y se convirtió en un gran éxito en su época por presentar, quizá, una parábola actualizada del "buen ladrón", de la tradición cristiana.

La colaboración con Alfonso Sastre, guionista de Amanecer en puerta oscura, continuó en los guiones de Un hecho violento y La noche y el alba, de nuevo Cartel de uno de sus mayores triunfos: Atraco a las trescon Rabal al frente del reparto. El fracaso de ésta última contribuyó a que Forqué fuera refugiándose en un cine más convencional y cada vez menos arriesgado, adoptando la comedia costumbrista como género más habitual a partir de ese momento. A esto último ayudó significativamente la muy buena recepción de la adaptación al cine de la obra de Miguel Mihura Maribel y la extraña familia, con Silvia (Viridiana) Pinal y Adolfo Marsillach.

Es en este contexto profesional cuando aparece Pedro Masó en la órbita de Forqué, fraguándose el que sería el otro gran éxito del director, Atraco a las tres, recientemente repuesta y "víctima" de una revisión por parte del propio Masó, productor de aquella, con el título Atraco a las tres y media.

Padre de la actriz Verónica Forqué, José MĒ Forqué cayó en las redes del cine de la transición con títulos musicales al servicio de cantantes del momento (Rocío Dúrcal en Tengo 17 años) o incursiones en el cine erótico cuando la censura, en plena decadencia, hacía semejantes concesiones (La cera virgen). Así acabó en los años ochenta realizando series de televisión, entre las que destacaron Ramón y Cajal y Miguel Servet.

Unos meses antes de su muerte, en 1995, la Academia del cine español le entregó, de manos de su hija Verónica, el Goya de honor a toda una vida dedicada al cine.