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CINE  •  14-7-2003

Cineastas Aragoneses - Carlos Saura
Enrique Marqués (NJ)

Ahora que el cine español lleva unos años mereciendo el respeto de crítica y público que no hace mucho tiempo se le negaba, conviene recordar que hace unas décadas no sólo se hacían en el cine español sonrojantes y chabacanas comedias machistas comúnmente denominadas "españoladas", sino que "los Ozores, Estesos y Masós" convivían con autores para quienes el compromiso con la democracia recién inaugurada en España suponía mirar con ojos críticos y con seriedad lo que estaba pasando.

Un ejemplo perfecto de ésta última visión del poder del cine fue, y sigue siendo, el aragonés Carlos Saura (Huesca, 1932), de quien no sería demasiado atrevido afirmar que contaba con mayor admiración y respeto entre la cinefilia internacional, especialmente en la vecina Francia, que le premió en numerosas ocasiones en Cannes, que en su propio país, dónde, cómo se ha dicho, un público ávido de libertad tras cuarenta años de represión especialmente en cuanto a la sexualidad se refiere, prefería llenar las salas en las que se proyectaba el "mítico" cine "S" de la transición.

En su primera etapa como director intentó posicionarse a favor de los marginados y llegó a crear un cine lírico y de estilo documental al mismo tiempo. Durante 1959 rueda su primer largometraje, "Los golfos", que es seleccionada para representar a España en el Festival de Cannes y allí se producirá el primer encuentro de Saura con el cineasta aragonés más importante de la historia, Luis Buñuel, consolidándose Saura y Buñuel, entre muchos otros, han hecho a Aragón tierra de grandes cineastasuna amistad que duró hasta los últimos días del "sordo de Calanda". Un par de años antes, Saura había participado en las Conversaciones de Salamanca, jornadas dónde se puso de manifiesto la necesidad de impulsar una cinematografía, la española, absolutamente enferma y contaminada por la censura, la falta de nuevos directores y la raquítica producción nacional. Saura ya era un gran admirador de la obra de su paisano Buñuel; "esa fuerza tan poderosa, madre de todas las artes, que dijera Goya, se deslizaba entre imágenes galdosianas, a veces en violentas ráfagas, en películas inolvidables", recordaría el cineasta años después. Cabría preguntarse hasta qué punto es influyente la obra buñueliana en Saura; "si se me dice una influencia en el terreno de las ideas o de la concepción de un mundo, entonces digo que sí, que quizá tenga influencia de Buñuel. De su cine siempre me fascinó la mirada del desdoblamiento, los juegos con el tiempo y los planos existenciales, y eso es algo que siempre ha influido decisivamente en mi cine".

En 1964 escribe el guión de la que sería una de sus películas más importantes, "La caza", en un principio "La caza del conejo", pero que se quedó finalmente con el primer título tras la muy divertida objeción de la censura. Elías Querejeta es el productor de la película, comenzando así una relación fructífera que se prolongará hasta 1981. La película consigue el oso de plata en el Festival de Berlín de aquel año, con un jurado formado, entre otros, por Pasolini, que felicitó personalmente al director por su magnífica visión metafórica del cainismo en la España profunda del momento. Stanley Kubrick vio también la película y le encarga que sea el director de doblaje de sus películas en España, algo que haría con "La naranja mecánica", "Barry Lindon" y "El resplandor", ésta última precisamente un ejemplo desafortunadísimo de doblaje.

"Bodas de sangre" es un ballet de la compañía de Antonio Gades que Saura traslada al cine con gran éxito. Se proyectó fuera de concurso en Cannes, y es el primer acercamiento del director al musical, género en el que también ha realizado "Carmen" (nominada al Óscar), "Flamenco", "Sevillanas", "Tango" y la reciente Otra de sus grandes pasiones: la fotografía"Salomé"; "espero que no sea el último. Disfruto mucho con los musicales. Sobre todo cuando trabajo con figuras como Aida Gómez. Un musical se basa en la calidad de los artistas que intervienen en él".

Premiado en multitud de ocasiones en los festivales de cine internacionales (Oso de oro por "Deprisa, deprisa", Oso de plata por "La caza", Gran premio del jurado en Cannes por "La prima Angélica" y "Cría cuervos", Gran premio del jurado en San Sebastián por Mamá cumple cien años...), Carlos Saura también ha conseguido en tres ocasiones quedarse a las puertas del Óscar de Hollywood con "Carmen", "Mamá cumple cien años" y "Tango", en esta última ocasión representando a Argentina. Tampoco nuestros premios nacionales de cine, los Goya, han olvidado a Saura, pues en 1990 multipremió a su estupenda "Ay, Carmela" con trece galardones, cifra que quizá nunca se supere.

Otros honores recaídos sobre Carlos Saura son el haber hecho el vídeo oficial de las Olimpiadas de Barcelona' 92, "Maratón", y el haber sido investido doctor "honoris causa" en marzo de 1994 por la Universidad de Zaragoza.