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RADIO  •  14-7-2003

La nueva joya del periodismo aragonés nos desvela sus inquietudes y pasiones

Fernando Rivarés: "La Radio es como un Cabaret: Usa la Parodia para Enfrentarnos a la Vida Real"
Nacho Muñoz (NJ)

Es joven y triunfa. Ama el teatro y la lectura. No confiesa su edad y nunca quiso ser periodista. Es líder de audiencia y referente de opinión, y, cada mañana, nos roba un cómplice "¡hola Fernando!" al comienzo de su Hola Zaragoza. Es Fernando Rivarés. ¿Queréis conocerle mejor?

Noticias Jóvenes - ¿Recuerdas el día que dijiste en casa: quiero ser periodista?

Fernando Rivarés - La verdad es que ese día nunca llegó porque yo nunca quise ser periodista. Entré en esto, como mucha gente, de rebote. Realmente, mi ilusión era ser actor de teatro. Y bueno, espero llegar a cumplirlo algún día.

NJ - Así que no tendrás ídolos periodísticos.

FR - Bueno, soy yo poco mitómano. No he tenido yo ese tipo de idolatrías con nombre y apellidos. Pero sí un modelo: ese reportero comprometido política y periodísticamente que viaja, que escribe que denuncia... el supermán de papel, supongo. Sin embargo, he seguido con mucha atención a Maruja Torres. He comprado sus libros, he leído sus novelas, sus artículos... Los reportajes de América, algunos editados en el libro El amor a América que me parece soberbio. Y en la radio, Iñaki (Gabilondo) y Julia Otero. Julia Otero es un modelo que, a pesar de que el gobierno la echara, a mí me parece una mujer que hacía una radio de altura intelectual y moral, y, aparentemente para minorías, pero que, realmente, era líder de audiencia.

NJ - ¿Cuál es el secreto para llegar alto en esta profesión?

FR - ¡Puf! Yo creo que no existe eso. Pero yo creo que, en la vida, más vale caer en gracia que ser gracioso. En la radio, desgraciadamente, no importa tanto la calidad como que gustes. En la radio está casi todo inventado. De hecho no hay grandes diferencias. Digamos que vendes personalidad. Y esa personalidad tiene que gustar. Que resulte atractiva, provocadora... para bien y para mal. Todo ello, dando por hecho la independencia, la objetividad, cierto rigor, nivel intelectual y cultura en general. Después de eso, gustar. Porque todos esos fenómenos que, de repente, entran como un cañón, y arrasan, y no tienen ni cultura, ni nivel intelectual, ni independencia, son flor de un día.

NJ - ¿Cuál sería tu máximo logro?

FR - Es muy difícil, para mí, responder esa pregunta porque tiene que ver con un planteamiento más global en la vida. Mi máximo logro sería hacer un programa donde yo contara las cosas que cuento porque a mí me apetece contarlas y no porque las venda la actualidad. Es decir, imposible. Un mundo diferente, otro mundo es posible,... pues eso. Otro programa también.

NJ - ¿No da cierto vértigo el dirigir dos programas diarios y con el alcance que tienen Hola Zaragoza y la Rebotica?

FR - No, no da vértigo. Pero exige responsabilidad. Una vieja actriz del teatro decía que no podéis temerle al escenario pero que nunca dejéis de sentir cierto apuro para no perderle el respeto, porque entonces no sería respetable lo que hicieras en él. Algo así siento en la radio. Yo creo que las cosas importantes de la vida son pocas pero que aún así, hagas lo que hagas, debes hacerlo bien, con ganas y con pasión, porque lo que tu no sientas no puedes hacérselo sentir a los demás. Debe ser así, tenga o no alcance tu trabajo, en la SER o en una radio municipal de barrio. Porque el proceso es al revés del planteado. No debes ser serio porque tienes alcance, sino que tienes alcances por reacción a un trabajo honesto. La radio es, en el fondo, como el cabaret. Tienes a tu disposición muchos elementos técnicos y mentales a tu alcance: las palabras, los silencios, los datos, la música....los sentimientos, y deben estar dedicados a contar la vida desde dentro de la vida, no desde fuera. Porque si no, no haces radio, sino demagogia de púlpito. Un cabaret usa la parodia para enfrentarnos a la vida real. Así debe ser un programa. Es mentira que la gente consuma basura porque la quiere. Mucha gente quiere otra cosa, y sabe elegir. Esa es nuestra responsabilidad.

NJ - Cuál es tu postura ante las numerosas criticas que recibimos acerca de dirigir la Opinión Pública.

Que algunas son verdad a mi modo de ver, que otras las hago yo de un modo aún más radical y que otras son mentiras. Muchos medios intentan dirigir la Opinión Pública y algunos lo consiguen. Asistimos a una ideologización interesada y a una venta de intereses mediáticos devastadora. Aunque en realidad siempre fue así. Los medios son empresas, no te olvides nunca. Empresas con el objetivo fundamental de ganar dinero y el añadido de vender intereses. Los periodistas podemos ser parte de ese engranaje. Pero eso no es lo peor. Porque en realidad tenemos derecho a voto, ideología, gustos literarios, políticos, musicales, sexuales, gastronómicos, etc. Y, como tal, somos víctimas de nuestros planteamientos vitales. Debemos trascenderlos para hacer nuestro trabajo pero no olvidarlos. Otra cosa es que no actuemos según nuestra sensibilidad, sino según interés de partido, empresa, económico, etc. Eso es lo terrible de andar dirigiendo la opinión publica. Mentir o callar conscientemente. En segundo lugar, no se puede confundir el hecho de tener que oír una verdad incomoda con la manipulación o el dirigismo. La vida es como es, a algunos no nos gusta y la queremos cambiar. Pero es como es, y hay quien confunde la información incomoda, que no quiere oír, con la manipulación. Y en tercer lugar, la vida es diversa y los medios deben serlo. No sólo cada medio diverso y respetuoso, que no lo son, sino diversos entre sí, porque la gente sabe si prefiere escuchar y por qué, la Ser o la Cope, leer el País o la Razón, o ver Tele 5, o algunas de las teles de Aznar. Y puede comprar o encender un medio u otro.

NJ - ¿En qué nivel sitúas, en la actualidad, al periodismo digital?

FR - En el mismo que al resto. No creo que exista el periodismo digital como fenómeno. Creo, simplemente, que es un formato más. Hay revistas, periódicos, libros, radios, televisiones e Internet. En el periodismo digital, las herramientas y los instrumentos han de ser los mismos que en el resto. Otra cosa, es que nos hayamos creído, que eso surge como fenómeno y corremos el riesgo que corre Internet: la red es maravillosa, pero corre el peligro de que la gente crea que todo lo que hay en ella es verdad. Por que, cuando alguien publica un libro, hay cierto contraste, un control de edición. En Internet, tu escribes y cuelgas. Ello permite contar verdades pero también grandes mentiras.

NJ - ¿Cuál crees que va a ser tu futuro profesional?

FR - ¡Ay! no me veo. Sin embargo, antes me puede la parte periodística supuestamente pura, la de la actualidad, la del dato, la de contrastar información. Pero por otro lado me puede tirar cada día más la más lúdica y la más cultural. Me importa cada día más hacer un programa más de la vida cotidiana, mas de la gente que de la supuesta actualidad política. Lo hago mucho, pero cada día un poco más. Y me gustaría escribir. Tengo una columna semanal, pero escribir con profusión: reportaje, literatura y por supuesto el teatro.

NJ - ¿Y cómo ves el futuro de la profesión?

FR - Si digo mal, que es lo que tengo la tentación de decirte, es porque... es lo que pienso. Pero imagino que hace 25 años también se decía mal, mal. Todo está sujeto a muchos cambios. Pero hay una cosa que me preocupa mucho. Primero la escasa formación que se da a la gente joven en general, esto es grave, muy grave. Conozco periodistas jóvenes y no tan jóvenes que no leen, que no están muy al tanto de cada cosa en la vida cotidiana y que son víctimas de prejuicios, de desconocimientos y de mitos falsos. Esto es muy importante. Y tú no puedes pedir buena información a gente que mal-pagas y mal-formas y a la que exiges más de la cuenta. Porque entonces no son periodistas, son máquinas de producir textos e informaciones que no son reales. La tendencia empresarial sigue esa línea: pagar menos, exigir más y formar menos. Todo ello me preocupa pero... de la U.C.I. siempre se sale.


PERFIL

Fernando Rivarés nació en Zaragoza, en mayo de "hace algunos años". Estudió en la capital aragonesa donde reside actualmente. Dirige "¡Hola Zaragoza!" y "La Rebotica" en la Cadena Ser, y escribe semanalmente para El Periódico de Aragón. Su mayor manía es el orden y la limpieza absolutos. Está leyendo El afilador de pianos y escucha a Dulces Pontes.