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MÚSICA  •  12-6-2003

Ángel Petisme, cantautor y poeta

"Yo a Estas Alturas ya no sé muy bien si soy más Poeta que Cantautor o Viceversa"
Enrique Marqués (NJ)

Asegura el cantautor y poeta Ángel Petisme (Calatayud, Zaragoza, 1961) que, tras ocho discos y otros tantos poemarios publicados, no sabe muy bien con cual de las dos facetas se encuentra más identificado.

Preguntado por sus orígenes, no nos dice nada nuevo ni que no se sepa a la hora de hablar de la dificultad por encontrar un hueco en el panorama artístico, sea cual sea el campo, aunque en su caso abarca, como se ha dicho, dos facetas igual de complejas.

Petisme, como muchos otros artistas de Aragón, tuvo que marchar a Madrid. "Empecé a escribir a los doce años y los comienzos son siempre duros, principalmente porque no sabes si lo que estás haciendo es útil y le estás diciendo algo a alguien". En cualquier caso ahora no duda cuando tiene que dar consejos admiradores que pretenden seguir sus pasos literarios y/o musicales: "Hay gente que quiere empezar en esto y me plantea sus dudas y lo duro que es, pero yo les digo que se sientan a gusto con lo que hacen, si realmente sienten que se están pronunciando y manifestando con sus obras. Yo a estas alturas tengo ocho discos y ocho poemarios publicados, pero no me preocupa en exceso tener un seguimiento mayoritario ni ser el autor más nombrado y vendido".

Luchador incansable por la justicia y la solidaridad en el mundo, Ángel Petisme fue uno de los españoles que acudieron a Irak la pasada guerra en función de "escudos humanos": Bueno, la expresión "escudos humanos" es quizás un tanto grandilocuente; nosotros no éramos un grupo unos suicidas ni unos kamikaces sino un grupo de gente pacifista que querían decir, in situ, en el escenario del conflicto, un no rotundo a la guerra, plantar cara a los agresores.

Y no se queda en esto su compromiso solidario, pues el cantautor regaló recientemente a través de su página web su canción "El cielo de Bagdad", de nuevo de actualidad pero que fue compuesta hace doce años con motivo de la primera guerra del Golfo: "Seguramente alguien pensará: ¡mira qué oportunista! O me llamará "buitre de la guerra" o que busco notoriedad y me mueven intereses propios, como leí en algún medio de comunicación, cuando volví de Bagdad. No se lo reprocho, pero no es mi problema. Mas bien quien lo piense tiene un serio problema consigo mismo". Y añade su explicación a esa decisión y sus intenciones con respecto a colgar gratuitamente en internet el tema: Portada de Metaphora, su séptimo disco"Primero nos llamaron terroristas, brazo armado de la izquierda, amigos de Sadam y ahora somos grupos violentos y radicales los que nos manifestamos a favor de la paz por las calles ejerciendo un derecho básico en democracia. Puede que nos sigan provocando y golpeando como el viernes tras la manifestación frente a la embajada americana y el sábado en los aledaños de la Puerta del Sol. El viernes un policía con casco y porra, a un metro de distancia, dijo mientras me miraba: "Ven aquí a comprobar mi locura". Si le hubiese replicado razonablemente me hubiese partido el alma del odio que llevaba contenido. El sábado, después de machacar al personal en la Gran Vía, quisieron entrar en el kilómetro cero de Madrid donde estábamos miles de personas tranquilamente en un recital de poemas y canciones contra la guerra. Lanzaron desde la calle del Carmen pelotas de goma y botes de humo a ciegas y al centro de la plaza. Reventaron el acto durante media hora, mientras subían a algún herido al escenario y se reclamaba un médico y una ambulancia. Nos sentamos en el suelo pero ellos seguían en actitud agresiva. Algunos estaban aterrorizados y otros enervados. La mayoría sentíamos impotencia y rabia por el trato fascista y bárbaro que nos daban unos funcionarios que pagamos todos. Los organizadores del foro "Cultura contra la Guerra" decidieron continuar un poco más, pero había que conseguir calmar los ánimos e intentar que todos nos retirásemos tranquilamente para evitar una auténtica masacre. Debieron pensar que la música podía servir como bálsamo para acabar. Desde el escenario alguien me hizo una señal y me subí a cantar "El cielo de Bagdad". Cuelgo "El cielo de Bagdad" para que se la descargue quien le apetezca. No quiero cobrar ni un duro por esa canción, se me caería la cara de vergüenza".

Al margen de que toda esta actividad sea personal, el cantautor sostiene que este compromiso no puede quedar al margen de la gente de la cultura: "La gente de la cultura tenemos la oportunidad de tener un micrófono o una cámara delante y creo que no podemos quedarnos al margen de lo que ocurre, y menos en estos tiempos en los que hay tantas catástrofes y conflictos. Hay que estar al pie del cañón, aunque esta expresión quizá no sea la más afortunada".

Petisme, leyendo un manifiesto de Intermón