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TELEVISIÓN  •  1-6-2003

El Nacimiento de un Nuevo Lenguaje
Silvia Forcén Cano (NJ)

En el siglo XXI se ha producido una revolución que difícilmente podrían haber imaginado nuestros antecesores: el "boom" de los mensajes de texto. Con los avances de la tecnología, hemos pasado a vivir un mundo en el que casi cada ciudadano posee un teléfono móvil propio, un aparato que cada vez es más pequeño y más discreto con el que te puedes comunicar instantáneamente, pero no únicamente con una llamada de teléfono, también por medio de los mensajes de texto, que son más baratos que lo que cuesta generalmente una llamada, y para muchas personas un modo más rápido y más sencillo de decir lo que uno siente.

Entre la juventud es algo que está muy de moda, pero tiene un pequeño inconveniente, y es que en cada mensaje de texto únicamente caben unos 120 caracteres, y en muchas ocasiones decir lo que quieres a otra persona te abarcaría muchos más. Así es como ha nacido un nuevo lenguaje revolucionario sin precedentes, y que seguro tendrá mucha trascendencia en un futuro no tan lejano. En Internet también podemos apreciar este nuevo lenguaje, y es inevitable unir estos dos mundos, el de los mensajes SMS y la comunicación en Internet (los chats). Pues esta revolución del lenguaje en los mensajes de texto ha sido heredada de Internet.

¿Y quién conoce este lenguaje? Realmente poca gente domina este "diccionario" contemporáneo que está inundando la nuevo telefonía móvil e Internet. Pero es demasiada la gente que lo practica, y bastantes los que sin un conocimiento previo, sabrían traducir todo ese embrollo de términos sin sentido y traducirlo rápidamente al lenguaje coloquial. Existen reglas muy básicas y conocidas por todos los usuarios, como por ejemplo no escribir en mayúsculas a menos que quieras expresarte chillando.

Es importante comprender que con este modo de comunicarse es difícil expresar la intención del mensaje, o el estado de ánimo del que escribe; pues en ocasiones algo que para el emisor es una evidente broma, el receptor puede interpretarlo como una clara gracia de mal gusto. Para estos malentendidos, para puntualizar la entonación del texto, se han ido creando paulatinamente una serie de conjuntos de signos nuevo ("emoticones") que reflejan los estados de ánimo de los usuarios. Estos "emoticones" se construyen con los signos de puntuación, accesibles tanto en el teclado de un ordenador como en el de un móvil. Por ejemplo, el más común y conocido se construye con dos puntos, una raya y un cerrar paréntesis [:-)], girándolo 90 grados se convierte en una sonrisa. Conjugando los dos puntos con los signos de puntuación de cerrar paréntesis o los corchetes, se obtienen diferentes expresiones que pueden indicar tristeza [:-(], mucha felicidad [:-] ], etc. También se pueden hacer guiños de complicidad si se sustituyen los dos puntos por un punto y coma [;-) ]. Existe una gran variedad de emoticones, pero éstos son más usados en Internet que en los mensajes de texto.

En los SMS la revolución ha ido aún más lejos, y no se trata de un lenguaje similar a la taquigrafía, sino al sistema de reducir las palabras hasta un límite en el que éstas más que entenderse se adivinan. Por ejemplo, la palabra mensaje ha llegado a escribirse y entenderse con tan sólo tres letras, "msj", y texto "txt". Los signos de exclamación y de interrogación se usan únicamente al final del texto; la letra H, muda por naturaleza, ha desaparecido; la "LL" se sustituye por la "Y"; la "CH" ha dejado paso a la "X"; todo un mundo de sustitución de letras para ahorrar unos pocos espacios. Lógicamente los acentos ya no existen, y claro, para qué usarlos, si se entiende todo igual. Los anglicismos, inevitablemente han influido mucho en esta revolución, y expresiones como "bye", para despedirse; ó "u", tú; son muy corrientes. En cuestión de ahorrar caracteres todo vale, las cifras y los signos son también muy utilizados, como "+", "-", "´fa" (por favor), "salu2" (saludos), etc. Todo un amplio abanico de posibilidades cuyo único fin consiste en decir lo máximo posible en el mínimo espacio.

Es una revolución que sin ninguna duda traerá consecuencias para el mundo de la comunicación en un futuro inmediato, de hecho se trata de algo muy cotidiano para todos, y quizás sin darnos cuenta ya estamos contribuyendo a su evolución. Así pues lo mejor sería comenzar cuanto antes a familiarizarnos con este nuevo lenguaje, e intentar comprenderlo y adaptarnos a ello con paciencia y serenidad.