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PRENSA  •  5-4-2003

Encarna Samitier, subdirectora de Heraldo de Aragón, conversa con NJ acerca de su profesión y su tierra

"El periodista profesional tiene una responsabilidad tremenda"
Nacho Muñoz
Alumno del Instituto de Ciencias de la Comunicación

Son las 12:15 y me dirijo a mi cita con Encarna Samitier. Acudo con ilusión pero, he de reconocer, que también siento cierto escepticismo. No hay ninguna razón, simplemente eso es lo que siento. Llego a Heraldo a las 12:29. Pregunto por Encarna. Ha salido. Tomo asiento y espero. No hay nada más reconfortante que sentarte cinco minutos y observar. Evadirte de todas tus preocupaciones, de por donde dirigir mi entrevista y ponerte a observar. Los cinco minutos se convierten en quince. Por fin aparece nuestra protagonista. Mi anonimato me concede medio minuto de ventaja para examinarla. Efectivamente es como la imaginaba. Su experiencia queda reflejada en su rostro. Sin embargo su espíritu es joven, y lo contagia con su ilusión y dinamismo. Presentaciones. 12:47. Comenzamos.

NOTICIAS JÓVENES: ¿Qué tal se encuentra Alfredo Torres?

ENCARNA SAMITIER: (Risas) Esa es una anécdota de hace muchos años, cuando estaba empezando. Me hice pasar por la madre de un cadete para conseguir información sobre una intoxicación en la Academia General Militar. La moraleja de la historia es que me hace sentirme optimista. Yo creo que el periodista sigue teniendo dificultades, y a lo mejor las tendrá siempre, para acceder a la información, pero cada vez hay más cauces, y cada vez hay más convencimiento por parte de todos los ámbitos de que se debe dar esa información.

NJ: Esta anécdota es de su época inicial, ¿cree que actualmente el joven periodista tiene difícil abrirse camino?

ES: Siempre es difícil abrirse paso en el periodismo. Es una profesión muy vocacional. Es una profesión difícil porque los medios no son infinitos. Sin embargo, observo que la necesidad de comunicación crece. Por ejemplo, ahora vosotros estáis abriendo un medio digital que puede abrir un camino de futuro, como muchos otros. Se abren numerosos medios locales, las instituciones necesitan gabinetes de comunicación. En definitiva hay dificultad, pero también hay esperanza.

NJ: Cumple este año su promoción el 25 aniversario…

ES: Así es. Es una promoción que recuerdo con mucho cariño. Por ejemplo, con nosotros estudió Gregorio Ordóñez, que fue asesinado por ETA ... Éramos todos gente muy inquieta, muy movida y pudimos colocarnos casi todos, porque, en ese momento, España estaba viviendo un cambio generacional. Nosotros vivimos un momento de oro como jóvenes periodistas, porque las redacciones realizaron un cambio generacional muy importante provocado por la transición, además de un relevo tecnológico.

NJ: ¿Podríamos decir que se encuentra en el ecuador de su camino periodístico?

ES: (Risas) Me gusta esa formulación. Digamos que he hecho toda mi carrera en prensa escrita. Sin embargo, ahora me pillas iniciando un proyecto televisivo que me hace sentirme muy joven. Estoy en un momento en el cual recoges los frutos de la experiencia pero sin perder nunca la ilusión ni las ganas de aprender.

NJ: ¿Le queda mucho por aprender?, o a estas alturas poco se le puede enseñar.

ES: Que va, que va. Aprender, aprendo todos los días. Aprendo de cómo me estas haciendo la entrevista. Y, aunque suene a topicazo, fundamentalmente se aprende de los errores. Se aprende equivocándote. Lo que es importantísimo es decir: esto no ha salido bien. Hay que aprender de los errores en lugar de lamentarse de ellos.

NJ: ¿Cómo surge RTVA?

ES: En esta sociedad tan cambiante, las empresas periodísticas se plantean un cambio hacia una nueva estructura donde no se delimita el campo de actuación a un solo medio. Heraldo es una empresa centenaria, además de, afortunadamente, contar con unas cuentas bien saneadas, y entiende que debe estar con los tiempos, y que debe diversificarse. De ahí, que se convierta en Grupo Heraldo y que quiera estar presente en todos los medios, pues entendemos que es eso lo que pide la sociedad. Heraldo sumó a su edición escrita la edición digital. Ahora estamos lanzando una televisión, y queremos tener una radio. Digamos que hay que adaptarse empresarialmente a los tiempos.

NJ: Personalmente, ¿cómo afronta su programa? Vértigo, ilusión…

ES: Afronto todos los retos con respeto, pero con ilusión. El periodista profesional tiene una responsabilidad tremenda. Debemos tener mucha autocrítica y nunca ser prepotentes. Pero hay que mantener ese respeto para que no te paralice, claro. Con vértigo sí. Sobre todo, porque la televisión es un medio muy… muy expuesto, diría yo. La prensa escrita es más íntima y te permite reflexionar mucho más. Incluso, también, la radio. Pero no la televisión.

NJ: ¿Qué diferencias encuentra entre ser subdirectora de opinión de Heraldo y dirigir un programa de opinión en RTVA?

ES: Principalmente eso, el medio. Tienes que adaptarte a dos lenguajes, pero lo que intento es aplicar la misma filosofía en ambos medios. Que tanto la sección de opinión de Heraldo, como mi programa de televisión sean plurales, rigurosos y veraces. ¿Qué nos planteamos en Heraldo y en RTVA? Pues, estar muy pegados a la actualidad, aportar cosas y no perder el sentido constructivo. Porque el periodismo puede hacer bien a la sociedad. Estamos para trasmitir, para informar y para entretener. Por lo tanto, intento tratar temas de actualidad, que estén todos los enfoques y que tengan un carácter positivo y constructivo.

NJ: Tanto en sus columnas, como en su programa se palpa un gran amor por Aragón.

ES: Sí, mucho. Yo creo que debemos mirarnos a nosotros mismos, por supuesto sin apartar la mirada al exterior. Nos hace falta preguntarnos por nuestras cosas buenas y por las malas, intentar superar las cosas que nos lastran, e intentar ahondar en las cosas positivas. Eso no quiere decir que nos miremos el ombligo. Sobre todo, me interesa pensar que podemos construir, tirar para adelante con nuestras cosas. Creo que debemos querernos más.

NJ: ¿Sufre Aragón cierto complejo de inferioridad?

ES: Yo pienso que lo estamos perdiendo. Pero es cierto que ese complejo existe, y que es comprensible. Tal vez porque somos pocos, porque hemos sufrido problemas de despoblación. Estamos entre comunidades muy potentes, hemos tenido problemas de comunicaciones graves. Todos estos inconvenientes han hecho que gente muy importante, que hubiera aportado mucho a esta tierra, haya tenido que emigrar. También hay que decir que somos una comunidad muy desequilibrada. Pero, actualmente, me parece apasionante pensar que podemos cambiar el curso de las cosas, que podemos hacer un Aragón más equilibrado, que podemos mejorar esas comunicaciones.

EL PERFIL

Encarna Samitier nació en Barbastro (Huesca), el 22 de octubre de 1959. Es licenciada en C. de la Información por la Universidad de Navarra. Está casada y tiene tres hijos.